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ESCRITOS  DE LA 
 
Hna. TERESA  
FORCADES  I  VILA

 

LA   LIBERTAD   FEMINISTA


Un diálogo entre las perspectivas psicoanalíticas de
J. Lacan y N. Chodorow, y la teología trinitaria clásica.
 

 

LA DIVERSIFICACIÓN DE LA ESPIRITUALIDAD


1- Espiritualidades terapéuticas
2- Espiritualidades feministas
3- Espiritualidades monásticas

 

 

CURSO 2003-2004 Licenciatura

 LA  TRINITARIZACIÓN  DE  LA  CREACIÓN 
   

 

 

EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO  II 
Curso 2003-2004

 

 

Publicado en la CATALUÑA CRISTIANA

LA PROFESIÓN MONÁSTICA
Interviu jueves día 1 de mayo 2003

1. ¿Qué significa para ti la profesión monástica solemne que celebraste el día 26 de abril en el Monasterio de S. Benet de Montserrat? ¿Cómo afecta a tu vida?

Quizás algunos visteis la película sobre Juan XXIII que pasaron en Tele 5 el jueves santo. Cuándo le preguntan por qué quiere ser cura, el Angelino (es decir, Juan XXIII de niño) responde: "No sé" y hace un ademán confundido, pero digno. Y cuando insisten dice: "Es como cuando te hacen una pregunta. Yo he dicho que sí".

Así es como me siento: no sé qué significa para mí, para los otros o para la Iglesia mi profesión monástica; sólo sé que me han hecho una pregunta y he dicho que sí.

Desde el punto de vista práctico, la profesión no implica demasiados cambios porque el paso del noviciado/juniorado a la comunidad (eso es, el cambio de celda y la separación de las actividades del noviciado) ya lo hacemos 6 meses antes de la profesión. Esta inserción a la comunidad de profesas previa a la profesión permite que la candidata sea bien consciente de la vida que llevará si da el consentimiento definitivo, y permite también que la comunidad pueda conocerla un poco más, antes de aceptarla definitivamente. Al día siguiente de la profesión, pues, externamente todo sigue igual. Bien, casi todo. Hay dos cosas que sí que cambian: la primera es que a partir de ahora podré votar en las reuniones de comunidad (de momento todavía no hemos hecho ninguna), y la segunda es que puedo hacer de semanera. Eso quiere decir que, en los ratos de plegaria en común que estructuran la vida en el monasterio (Maitines, Laudes, Sexta, Vísperas y Completas) puedo ser la hermana encargada de empezar la plegaria, leer la lectura breve, hacer las peticiones y concluir la liturgia. Este servicio es rotativo y cambia cada semana. Yo hace sólo tres días que lo hago y me resulta una experiencia muy nueva y enriquecedora poder decir en nombre de la Iglesia, en el seno de la comunidad, y para todo el mundo: "Sed con nosotros, Dios nuestro", y "Que Dios nos bendiga". Eso me impresiona mucho. Hacer de semanera ensancha y profundiza el horizonte de mi plegaria y me hace consciente de una manera muy concreta del compromiso comunitario y eclesial que he adquirido en la profesión. Y también del don que eso significa.

2. ¿Cómo viviste la profesión? ¿Cuáles son los recuerdos más emotivos?

Lo más impresionante fue experimentar la dinámica libertad/donación que constituye el corazón de la celebración. Las preguntas: "Lo crees"?; "lo quieres"?; ¿"lo prometes"?tan directas, claras y sencillas, te hacen tomar plena conciencia de la propia libertad: "Sí, lo creo"; "sí, lo quiero"; "sí, lo prometo". Como Maria, no digo Sí porque no tengo más remedio, o porque oigo que Dios es el más fuerte. No. Dios no me puede vencer por la fuerza. Como Maria, digo Sí desde la libertad, porque Dios me ha seducido con su dulzura, con su mansedumbre, con su bondad y con su gozo. "Pues que Dios lleve a cabo la obra que ha empezado en ti", pedimos. Desde la plena libertad y posesión de sí lo que afirmas en la profesión es que la vida que sientes tan tuya es un don que Alguien distinto te ha hecho y te renueva por amor en cada instante. "Darse" es "devolver" y tiene este regusto: de fiesta, de gozo, de reencuentro largamente esperado. De acción de gracias porque te han esperado y porque te acogen. Es exactamente como volver a casa.

Esta experiencia de relación, que primariamente se refiere a Dios, se expresa y se vive en la comunidad. Fue muy emocionante el momento de ser recibida con un abrazo y dos besos por cada una de las hermanas.

3. ¿Ante la incomprensión que para muchos jóvenes representa la vida monástica, qué valor tiene para ti y para la Iglesia hoy esta opción tan radical de vida? ¿Cuál es la gran riqueza de la vida contemplativa?

Todo el mundo ha sentido alguna vez eso que decimos "voz interior": un llamamiento, un impulso, una necesidad de hacer silencio interior y de escuchar. De hecho, muchos jóvenes vienen al monasterio precisamente para eso: para poder hacer esta experiencia o para poder hablar con alguien.

Creo que el monasterio es para mí, para la Iglesia y para todo el mundo que quiera acercarse, un lugar que facilita dejarse encontrar por Dios y hacer experiencia, compartir eso que se ha vivido y celebrarlo. Con respecto a la opción de quedarse para siempre, decimos opción radical y lo es ... pero primero hace falta que esté el llamamiento por parte de Dios. Dios tiene la iniciativa. Cada vocación es única y es un regalo.

Con respecto a la contemplación, me parece que quiere decir "vivir el día a día como un don". Nuestra vida nos ayuda a vivir lo que es cotidiano (tanto la plegaria como el trabajo como las relaciones fraternas) como un don y puede ayudar a vivirlo así también a los que se nos acercan. Creo que ésta es su gran riqueza.

4. ¿Qué te trajo a S. Benet y qué ha hecho que ahora hayas dado este paso?

Vine por primera vez a S. Benet en julio de 1995 con la intención de preparar un examen. Pasé 30 días en la hospedería y, durante estos 30 días hice eso que decía más arriba que el monasterio facilita extraordinariamente de hacer: hice experiencia de Dios. En mi caso eso significó entender que Dios me llamaba a formar parte de esta comunidad. Las campanas del monasterio hicieron de mediadoras: las oía tocar llamando a las monjas a la plegaria y la "voz interior" las hacía resonar dentro de mí para llamarme desde lo más íntimo, a iniciar una nueva vida.

La iniciativa viene de fuera y no se entiende, no se abarca, no se agota; pero se puede vivir y se puede responder que Sí. Ésta ha sido la experiencia básica de los 6 años que hace que estoy en el monasterio y el motivo de haber hecho ahora la profesión. Dios me ha llamado.

Teresa Forcades i Vila

Tengo 36 años, nací en Gracia (Barcelona) pero con raíces tarraconenses y solsoninas. Estudié medicina en la UB (1990) y me marché a los Estados Unidos para hacer la especialidad (Medicina Interna, 1995). Hice la licenciatura en Teología en la Universidad de Harvard (1997) y ahora estoy acabando el doctorado en Salud Pública en la UB sobre el tema de las medicinas alternativas. Entré en el Monasterio de S. Benet en septiembre de 1997.

 

 

 
CONSIDERACIONES METODOLÓGICAS
   


UNA PERPESCTIVA FEMINISTA DE LOS ORÍGENES CRISTIANOS

CURSO 2005  Hna. Teresa Forcades