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Hna. Regina Goberna Juliá

 

Vacaciones del 2007
Explicación de la fiesta de mis Bodas de Oro 

Aprovechando los días de vacaciones, me propongo cumplir la promesa de explicar la fiesta de mis Bodas de Oro, el pasado 17 de marzo. Algunos me lo pidieron, y lo hago muy a gusto. Me pongo, pues, a escribir en estos momentos de reposo, aunque hayan pasado tantos meses. 

Antes de la fiesta acostumbramos a hacer unos días más intensos de reflexión. Se te da, en esta ocasión, la oportunidad de escoger el lugar donde te gustaría ir. Yo no dudé ni un momento. Lo haría dentro de mi mismo monasterio. Recuerdo que un día de estos una hermana me preguntó cómo me iba el retiro, y la respuesta fue rápida: "Creo que en el mundo no hay un lugar mejor que nuestro pequeño bosque". Y ella estuvo de acuerdo.

Este recorte  de montaña que forma el cercado de nuestro Monasterio, ha sido siempre para mí un lugar privilegiado. En los primeros años de vida monástica, el ancho horizonte que nos rodea, me ayudó a superar las crisis que iban apareciendo. Era justo que ahora lo reencontrara, en estas horas de más      serenidad y paz.  

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Después de la Plegaria de Maitines del día 17, tal como es costumbre, hicimos una reunión comunitaria. Es la hora de hablar con sinceridad de aquello que te   motiva la vida, y te hace feliz. Fue un momento privilegiado del día, donde familiarmente compartimos lo que vivimos juntas.

Yo empecé por agradecer, sobre todo, el perdón que las monjas me dan cada día, porque en el monasterio resulta más fácil darte cuenta de los propios defectos y sentir la necesidad de pedir perdón. Situación que yo valoro como uno de los mejores dones. Pienso que no te deja vivir en el engaño de creerte una persona excepcional, sino parecida a los demás, con defectos e incoherencias como todo el mundo, y esta sinceridad ante la vida te da una felicidad, realista, para mí muy amada.

Después fui recordando los dones que he recibido de Dios, ya desde la infancia, y los que he recibido también de la Comunidad:

Agradecí los primeros "ejercicios espirituales" de mi vida, cuando tenía 9 años, y en los que yo ya dije a Dios que quería consagrarme a Él del todo. Lo recuerdo como si fuera ahora.

Recordé con agradecimiento la formación que recibí en el colegio de las Dominicas de Horta, donde además de darme bases sólidas para la vida, me abrieron al amor a los más pobres y marginados. Cuando tenía apenas 13 o 14 años, yo ya tenía niños y familias pobres a quienes protegía con mis ahorros, o dándoles lo que más me gustaba de mis "posesiones": muñecas, juegos... También la familia me educó en la fe y la solidaridad, y como yo quería ser de Dios, me lo tomé con una radicalidad que a veces a ellos les sorprendía.
Cuándo entré en el monasterio, algunos de los pobres decían a mi familia: "tan buena que era, coño..."  

Y, sobre todo, soy muy consciente del día que el Don de la FE se convirtió en MÍO. Dejando de obrar porqué me lo decían, entré en un compromiso con Dios muy personal. Haciendo las mismas cosas que había aprendido, ahora puse en juego la Libertad. Lo hacía porque yo quería.

El ambiente de piedad de mi familia, con Misas domésticas muy menudeadas me empujaba. Y sobre todo me caló muy a fondo la Fe de mi madre.

También Dios se me comunicó a través de la Parroquia. Yo seguía las actividades con interés,  pero sobre todo vivía muy intensamente las Eucaristías que celebraban los P. Tena (hoy uno es obispo auxiliar de Barcelona). 

Y a los 20 años, a pesar de una cierta oposición de mis padres que pensaban que la vida monástica era para personas ya mayores o fracasadas, entré en el monasterio.  

Yo imaginaba la vida monástica como un lugar donde viviría a solas con Dios, sin que nada más me importara. Me veía detrás de una ventana donde miraría sólo al cielo... Y me encontré con una familia, con las dificultades normales de la convivencia, y quizás aquí aumentadas por el hecho de llevar una vida más cerrada. Nunca pensé en la posibilidad de hacerme atrás, pero ciertamente que en algunos momentos me ahogué: "Vd. No es... Vd. No hace..." y la excusa era mirar las otras para encontrar que: “tampoco  eran... tampoco hacían..."

Me salvó un libro de Teología "La Gracia Divina", de M. Schamus. Si Dios me daba tanto, si Él me amaba tanto, si yo participaba tanto de su Vida, ¿por qué entretenerme en burradas? 

Diez años de clases particulares sobre la Biblia, con un monje sabio y santo, me ayudaron a adentrarme más en el amor gratuito de Dios. Un DON del que me siento plenamente deudora. Y después, el hecho de dar clase yo misma, ha sido la causa de que los Salmos y los Evangelios pasaran a tener un papel muy relevante en mi vocación. Un fruto que muchos de vosotros agradecéis a través de los Power Point de cada Domingo. Vosotros y yo, porque haciéndolos, también Jesús continúa hablándome.  

El Oficio Divino, con los salmos que yo amo tanto, las lecturas bíblicas reflexionadas y las de los Santos Padres, para mí de un valor inmenso, es un REGALO diario, además de la Eucaristía que es verdaderamente el CENTRO del día.  

También el hecho de leer en voz alta durante las comidas, yo encuentro que enriquece mucho. A menudo seguimos libros culturales que de lo contrario no leeríamos. Y las músicas que escuchamos los domingos y fiestas, tan bien preparadas, con una introducción sobre el tema y el texto al alcance, te hacen entrar dentro de lo que podría ser el núcleo de la inspiración musical.

El trabajo de cerámica, para mí tan importante y realizador, y actualmente la elaboración de la página web que tantas recompensas me da, también son  DONES que constantemente estoy agradeciendo y que realmente me hacen feliz.

Creo que entre las gracias más valiosas que he recibido en el monasterio, está también el viaje a Tierra Santa, en 1997. Aunque la estancia fue corta, me preparé tanto, que la geografía de la Biblia  ha entrado a formar parte de mi vida, siempre tan llena de textos Sagrados.

Y, todavía a nivel más interior del monasterio, tengo que decir que formar parte, casi constantemente, de algún "mini grupo" de reflexión con otras monjas, es una cosa que me ha ayudado mucho a trabajar para alejarme de la superficialidad y la rutina.

La CONCLUSIÓN es fácil de prever: gracias a Dios, dije, me siento MUY QUERIDA por las monjas mayores y por las más jóvenes, DON que encuentro muy importante.

Hasta aquí el repaso de mi vida que hice aquella mañana de Bodas de oro.

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A las 12 tuvimos la EUCARISTÍA, donde además de la Comunidad invité a los familiares más próximos: hermanos, y sobrinos con sus hijos.

Como aquélla era "la última Eucaristía en la que yo me sentía protagonista" (seguramente que en la siguiente ya me llevaran) me preparé haciendo dos Moniciones que leí al principio, y en  medio, al iniciar el Canon.

Transcribo las palabras del comienzo:

"Como esta Eucaristía es la mía, me gustaría que nos pusiéramos cómodos, para vivirla sin prisas.

Para empezar os quería decir que la antífona que ahora mismo cantaremos es un regalo que me ha hecho Nuestro Señor. Hace muchos años que deseaba apropiármela en alguna fiesta, y hoy justamente es la que ya toca. De este texto me gusta todo, pero sobre todo la primera frase: "cuando yo santifique mi nombre en vosotros" ... Cuando profesamos solemnemente, nos ponen un anillo donde hay grabada alguna frase  significativa. El anillo que me hizo Joan Fontanillas (un primo) lleva escrito: "Propter magnam gloriam tuam", lo que yo quiero es la gloria de Dios, la "santidad de su nombre".

Cuando lo dije al P. José Breu (un primo presbítero, muy  querido de mi familia) me comentó: ¿"así con Dios estás  a lo que tú quieras"?
A pesar del tono de intimidad entre Dios y yo, nunca lo he vivido como una exclusividad, sino que para mí, como para Ezequiel que escribió este Canto de Entrada, la gloria de Dios es que todos nosotros seamos buenos.

Y San Ireneo dice: "la gloria de Dios somos nosotros", y también: "nuestra gloria es Dios". En este Canto, pues, veo una "SANTIDAD" universal, en un compartir "gloria" entre Dios y nosotros.

En la Lectura del Éxodo encontramos a Dios como fuente que sale de la Roca. En el evangelio Jesús promete a la samaritana "riadas de agua viva saliendo de nuestro ineterior". La Santidad de Dios y la nuestra, ¿no son como unas aguas que corren juntas, sin nunca agotarse"?.

Hasta aquí la 1ª monición de la Eucaristía.

 

Había pedido al P. Andrés Marqués, monje de Montserrat, si quería presidir esta mí Eucaristía, y fue un don la alegría con qué vino.

Su pensamiento a menudo me fascina, y aquel día tampoco me iba a decepcionar. Le pedí que no hablara de mí. Nunca me han gustado los sermones "de compromiso". Resumo su sermón sobre el evangelio de la Samaritana:

"Vemos que Jesús se toma seriamente la samaritana, queriendo liberarla del caos de su vida. Por eso la interpela delicadamente. Con su presencia ha tocado la llaga vital de la mujer para curarla. Después, ella se convierte en la primera evangelizadora de los samaritanos, mucho antes que el diácono Felipe. (Hechos 8,4-8). Es una de las primeras mujeres evangelizadoras del evangelio.

Llagas espirituales o mentales todos tenemos. Sea cuál sea la nuestra, el evangelio de hoy nos invita a acercarnos confiadamente a Jesús que nos quiere dar el Agua de la Vida.

Los monjes y las monjas tenemos las mismas debilidades que todo el mundo, pero justamente nuestra vida quiere ser una opción por esta PEQUEÑEZ que proviene de la confesión de nuestra realidad. Nosotros, según me le gusta decir a la hermana Maria Regina, amamos la KENOSIS del abajamiento de Dios en Cristo.

Es que cuando Dios se nos acercó, entrando en el mundo, no desplazó al hombre que con sus idolatrías no dejaba lugar para Dios, sino que escogió el sitio que nadie quiere: el pesebre de Belén que simboliza la Cruz. La fuerza de Dios fue la pequeñez, la debilidad, la humildad: (1Cor 1,23-25). Y creo que los monjes también hacemos una opción de este tipo, comprometiéndonos con la debilidad, la pequeñez y la humildad. Y eso no lo veo tanto en los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, sino en el hecho de que los monjes y las monjas no tienen ninguna misión destacada en la sociedad. Ni ayudar a establecer la justicia social, ni trabajar para  mejorar la enseñanza, ni la sanidad. Entramos en el monasterio para mejorar el mundo convirtiéndonos a nosotros mismos. Nuestro carisma es el más pequeño de todos. No trabajamos para éxitos profesionales, sino que, a través de cualquier trabajo, como la cerámica o el estudio de la filosofía, queremos ser buenos cristianos y así cambiar el mundo.  

Con palabras de la Samaritana, podríamos decir que simplemente buscamos el agua de la Vida "decantándonos del mal y haciendo el bien, buscando la paz y siguiéndola" (Prólogo de la RB). No queremos ser generales de ningún ejército, ni cambiar el mundo con cruzadas. Tenemos bastante con querer llegar a "un comienzo de vida santa" (RB 73,1). Y a menudo Dios bendice esta pequeñez haciéndonos fecundos, con una irradiación que nunca habíamos  buscado. Lo vemos hoy en esta celebración de los 50 años de vida monástica de la Hna. Maria Regina, y damos gracias a Dios con ella".

 

Al empezar la anáfora Eucarística, hice una segunda Monición:

"Recuerdo que cuando era pequeña, en la Parroquia, vivía  mucho la Misa, sobre todo la parte del Canon que ahora empezaremos. Al entrar en el Monasterio me encontré con una riqueza tan grande de plegarias, que los Cánones de las Misas me pasaron más por alto.

Después del Vaticano II, las anáforas se han multiplicado, por eso a veces resulta difícil seguirlas. Yo sentía que ésta era para mí una asignatura pendiente.

Hace unos meses me puse a la tarea, haciéndome mío el itinerario que hay en todas las Anáforas:
- Empezamos recordando el gesto de Jesús a la última cena,
- pedimos que el Espíritu Santo nos haga Cuerpo de Cristo,
- junto con los Santos y nuestros difuntos,
- Y finalmente, pedimos que también nosotros, un día, podamos entrar en este Reino del cielo. 

Si todos los Cánones tienen este mismo itinerario que va de la tierra al cielo, el Canon III, que rezaremos hoy, tiene algunas palabras que encuentro muy expresivas para este día:

- Dice que Dios "nos reúne de levante hasta poniente" (me gusta encontrarnos TODOS, sin excepciones). 
- Es el Canon dedicado a los Santos, y hoy nombraremos a S. Benito y Santa Escolástica, y yo profesé en la fiesta de ésta santa.
- Dice que somos una "familia peregrina", y me gusta decirlo junto a mi familia, en el día de hoy.
-Y, finalmente, pide que nos podamos reunir en el Reino con  "todos los hijos dispersos por el mundo", otra vez TODOS.

¿Queréis una cosa más importante que dejar entrar estos sentimientos, con el fin de aprender a vivir la FRATERNIDAD UNIVERSAL cerca del Altar de Jesús? "

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Al acabar la Eucaristía compartimos juntos otra Mesa, en el refectorio del Monasterio. Monjas y familiares, incluso los más pequeños del grupo, que en este día, alteraron el "silencio" monástico. Y al acabar esperamos las 4 de la tarde   paseando un poco por nuestro bosque. Todo un placer para los no avezados a vivir "en clausura".

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Por la tarde estaba previsto un compartir "CAMINOS CRUZADOS".  

Ahora sí, con la iglesia llena hasta los topes de viejas y nuevas amistades, intentamos enriquecernos mutuamente escuchando otros caminos y opciones de vida, que cruzados a los nuestros, también colaboran en la construcción de la sociedad.  

Como con muchos ni nos habíamos saludado, inicié yo los testimonios dando gracias de sentirme AMADA de Dios, de la Comunidad y de los amigos. Agradecí, en este sentido, el hecho de recibir muchas "declaraciones amorosas" sobre todo por Internet. Todo el mundo se rió...  

Expliqué que de muy pequeña Dios había entrado en mi vida, tanto a través de la familia, como de la parroquia, y de los pobres del barrio de Horta: los niños tan amados de las barracas de "La fuente del perro", los que vivían en lo que era "La Guineueta-Verdum" y los del barrio de las "casas baratas"  bajo la colina de la Peira.

Y dije que Dios, evidentemente, había llenado mi vida en el monasterio, sobre todo a través de la Vida comunitaria, la plegaria y el trabajo.

Finalmente agradecí el don de la amistad, que ahora, a través de Internet, se ha ensanchado atravesando los continentes. Y acabé leyendo la "felicitación" recibida de mis amigos del Perú, de la que ahora transcribo algunos fragmentos:  

"En este 17 de marzo celebramos la dicha de su llamada y su sí generoso a Dios y a la Humanidad.
Hace 50 años entraste en el monasterio de benedictinas de Montserrat, y tú vocación no té encerró en el claustro, ni la altura de la montaña no té impidieron que veas las necesidades de los pobres del océano Pacífico. 
Son 50 años de intercesión entre Dios y los hombres, 50 años de amor al prójimo, ya que la clausura no te hace huir del mundo, sino vivir ofreciéndote a la HUMANIDAD. 
Le pedimos que salude en sus familiares y amigos, de parte de sus amigos de Chimbote, Perú, que agradecemos sus mensajes de esperanza y amor"
 

Sólo añadí que estaba sorprendida de lo bien que entienden nuestra vocación que de verdad yo siempre he sentido UNIVERSAL. Y sobre todo, dije que sus testimonios muchas veces me han hecho llorar por el amor que traslucen, y su sinceridad.

 Después habló mi cuñado, Mariano Morera, que, emocionado, explicó cómo conoció a mi hermana Maria, y la impresión que le hizo que nosotros rezásemos  el rosario y el ángelus en familia.  

Había pedido a Jordi Rossell (invidente) y a su esposa Ilda, que nos explicaran su compromiso como jóvenes cristianos, muy activos en muchos movimientos. Y lo hicieron con la simpatía que les es propia. También me gustó comprometer a Jordi, a explicar que a pesar de su discapacidad, cada mañana se levanta a las 4 de la madrugada, y con su perro adiestrado, coge el tren y otros medios, para ir a trabajar de informático a Barcelona. Todo un reto para los que vivimos tan cómodamente.  

A pesar de la resistencia que tenía, nuestra Hna. Conxita también participó exponiendo el paso de su conversión, antes de entrar en nuestro monasterio: Siendo no creyente, le atrajo la idea de hacer el Camino de Santiago a pie. Y entrando sin muchas ganas, en una pequeña Iglesia encontró una golondrina cerrada que daba vueltas inútilmente, picando contra las paredes para encontrar la salida. Y sintió que ésta era ella. Al salir de la ermita, se dio cuenta de que se sentía otra persona, que TODO lo veía diferente de antes, y que se encontraba LIBRE.  

Finalmente Luisa Geronès nos compartió un recorte minúsculo de su generosa vida, desde el día que se abrió a Cristo. Su hijo pequeño, del Nepal, marcó su compromiso con Dios y con la sociedad, y la hizo entrar en complicadas situaciones de redes de prostitución, con el fin de liberar a los niños que han quedado atrapados.
Como cofundadora de Àkan, expuso la tarea de la Asociación, para la cual recogimos donativos.  

Intercalando a los testimonios, pedí a algunos amigos músicos que nos ayudaran a alegrar el encuentro:

Primero Maria Mateu cantó, con su voz tan dotada, el " Cant dels ocells “ de Pau Casals. Después Santi Figueres, un gran guitarrista, escogió unas piezas clásicas que hicieron tanta impresión, que hasta los chiquillos se quedaron mudos escuchando cómo iba desgranando las notas. Para acabar, Marc Guillem un amigo cantautor, acompañado por una guitarra, nos ofreció una pieza inédita de Rock.

Ni que decir tiene que los aplausos fueron constantes, y que el ambiente se hizo muy agradable.

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Al acabar todo el mundo pasó a tomar un refresco y a visitar el taller de cerámica, donde había algunas de mis obras "póstumas": un Cristo de 2 metros, algunos fragmentos de murales de grandes dimensiones... etc.

Todos dijeron que se marchaban muy contentos, y, aunque no lo hubieran dicho, se veía en las caras. También las monjas estuvieron de acuerdo en qué había sido una fiesta muy emotiva.

 Para mí es un placer compartirlo hoy con los amigos de Internet, aunque ya hayan pasado tantos meses. Y me gustaría que también vosotros palparais los DONES de Dios,  tan generoso en la vida de cada uno. 
 

Vuestra

Regina

 

27 de febrero del 2007
Bodas de ORO 17-3-07

Es casi con sorpresa que llego a las Bodas de Oro.

Al entrar en el Monasterio, a los 20 años y de una familia liberal, los conocidos dijeron a mis padres: "tranquilos, que antes de un año volverá a estar en casa". Y puedo decir que, a pesar de todas las incoherencias, no sólo he perseverado, sino que estoy más feliz que nunca.

Recuerdo haber pasado momentos "negros", sobre todo al principio, hasta el día que descubrí que yo era importante para Dios, y que Él me valoraba. Una experiencia primordial para todo cristiano. Éste fue el punto de partida de una nueva existencia que me ha traído hasta aquí.

Aparte de eso, que para mí es lo que tiene más valor, también el trabajo me resulta muy gratificante. Quizás cómo nunca, puedo trabajar a pleno pulmón en la cerámica, no sólo en la tarea del día a día, sino haciendo grandes murales donde la inspiración juega un papel más importante.
Por otra parte, también la elaboración de nuestra página web me da unas oportunidades impensables. Más de 800 visitantes diarios, de unos treinta países diferentes, son la oportunidad de unos contactos realmente estimulantes.

Éste querría que fuera el tono del encuentro "CAMINOS CRUZADOS" del día 17 de marzo. A través del testimonio de diferentes personas, me gustaría que nos diéramos cuenta que la vida es bonita, y que vale la pena saber que la construimos JUNTOS.

 

 

26 de febrero del 2007
Cantatas de Buxtehude

Ayer, domingo 1º de Cuaresma, escuchamos, mientras comíamos, las cantatas de Buxtehude, que podéis encontrar en la página de Música de esta web. ¡Una preciosidad!

La letra tan pía y tan repetitiva, y la música tan bonita y bien cantada, te hacían sentir el agradecimiento delante de Jesús, por su AMOR tan generoso e íntimo.

Cuando lo puse en la web no sabía si realmente resultaría interesante. Hoy no puedo hacer otra cosa que recomendar la audición. Creo que puede ser un gran vehículo para la plegaria cuaresmal.

 

9 de febrero del 2007
El sentido de la vida en el Nuevo Testamento

Resumo una charla que me gustó:
El deseo de felicidad es lo que nos mueve, el motor del nuestros actos. Y hay tres recetas para encontrar la felicidad: llenar la vida de placeres, o llenarla de virtudes, o poner las virtudes y talentos en una causa MAYOR que nosotros. Y es justamente esta última receta la que da sentido a la vida.
Dios da sentido a nuestras vidas diciéndonos que nos necesita y dándonos mucho trabajo. Todo el mundo que nos demuestra que nos necesita da sentido a nuestra vida.

Un psicólogo explica que, siendo él judío, estaba en un campo de concentración, y los guardias nazis les querían hundir haciéndoles sentir que no valían para nada.
Dios, en cambio, nos dice que tenemos tareas importantes para hacer, y así da sentido a nuestras vidas. Nos dice que nos necesita y que trabajemos como Jesús y con Jesús, por su Reino. No nos trata como niños pequeños. Quiere nuestra colaboración, ya que Él ha escogido la economía de la encarnación, donde Él habla a los hombres a través de los otros hombres.

Con todo, Jesús nos dice que somos "sirvientes inútiles". Somos inútiles porque las cosas importantes de la vida no las logramos, y éste es el milagro. Aquí está la Buena Noticia. Dios nos pide que colaboremos con Él haciendo el bien a los demás, no porqué seamos poderosos, sino porqué quiere darnos su Gracia.

Jesús, viene a nosotros a través de los demás, y cuando menos lo pensamos. Y que lo que hacemos a los otros lo hacemos a Jesús, nos da un valor ABSOLUTO, haciéndonos entrar en una tarea DIVINA. Lo que hacemos por los demás, pues, es lo que da sentido a nuestra vida.

 

28 de enero del 2007
La existencia de Dios


Con ocasión de la fiesta de Sto.
Tomás de Aquino, asistimos a un acto académico donde se habló de si la filosofía nos puede demostrar la existencia de Dios.
Resumo lo que más me llamó la atención:
Según
Lutero, Dios se Aquél de quien podemos esperar todos los bienes, y allí donde podemos colgar el corazón. Hay personas que ponen su bien en el dinero, o lo ponen en hacer novenas a S. Antonio y hacen de ello un absoluto. Y eso son idolatrías.

Descartes dice que para demostrar la existencia de Dios no tenemos que partir de la contingencia del mundo, sino de la finitud del hombre. Si me siento finito es porque aspiro a la perfección y entiendo que tiene que existir el Infinito. Pero ésta es sólo una prueba que necesitamos elevarnos hacia el Absoluto. Y que la cuestión religiosa forma parte de la persona humana. Pero no es una prueba de la existencia de Dios.
Como dice muy bien Sto.
Tomás, una cosa es que Dios exista en nuestra mente y otra que exista en la realidad. Y claro está que nuestra razón, que es finita, nunca podrá demostrar la existencia del Infinito.

S. Agustín, ya nos había dicho que para buscar a Dios no hay que ir por fuera, puesto que Él está en nuestro interior. Y, dice, si te encuentras mudable trasciéndete elevándote hasta la Luz. Y, para él, estas ascensiones hacia Dios son filosóficas por el origen, pero místicas por el final donde llegan. Y dice que los presupuestos para elevarse hacia Dios son la pureza de corazón y el espíritu de adoración. En estas "anábasis" (elevaciones) de Agustín, entra la razón, pero también el impulso superior de la FE.
Igualmente S.
Anselmo empieza por la dialéctica y acaba en la plegaria.

¿Podemos hablar, pues, de pruebas filosóficas de la existencia de Dios? Evidentemente que no de pruebas "more geométrico" (como 2+2=4) sino que debemos decir que creer en la existencia de Dios es razonable, siempre que ponemos la FE. Reanudando lo que decía Lutero, Dios es Aquél de quien esperamos todos los bienes. Por lo tanto, creer a Dios, supone CONFIAR. Para encontrar a Dios, pues, nos hacen falta la mente (la filosofía) y el corazón (la FE que desea).

 

10 de enero del 2007
Josefina Peralba


Después de mucho tiempo de desearlo, por fin, pude abrir una página sobre Catequesis en la web. Entre el material que tenía recogido estaban los "pensamientos que hacen pensar" de
Josefina Peralba, extraídos de la Hoja diocesana de Vic. Me había detenido muchas veces, preguntándome quién podía ser aquella Josefina, tan aguda, y ¡¡¡con tanto juicio!!!

Este día, después de cerrar el ordenador, abrí el buzón de correos, y casualmente encontré nuevas Hojas diocesanas de Vic. Me sorprendió que los PENSAMIENTOS no llevaran el nombre de Josefina. Al abrir las páginas interiores, supe que Josefina había muerto en la residencia donde vivía, desde de quedar viuda.

Y di gracias a Dios por tantas personas que hacen el bien sin ostentación. Di gracias por las reflexiones de aquella Josefina, y por las de tantos otros que sin salir en las primeras páginas de los medios, comunican bondad con palabras sencillas y caseras. Agradecí todas las Josefinas del cielo y de la tierra, que nos ayudan a vivir y andar.

Siempre que pueda, continuaré poniendo "pensamientos que hacen pensar" en la página de Catequesis, o sea pensamientos que hacen VIVIR. Quién sabe si harán bien, también, a otros.

 

3 de enero del 2007
El Cordero que toma el pecado


Jesús, tú eres el Cordero que tomas nuestros pecados, y nosotros todavía no nos hemos dado cuenta. Nosotros todavía vivimos frente a nuestro
mal, y el de los demás. Como si nunca hubiéramos recibido el Espíritu de HIJOS.
Vivir "desculpabilizados" podría ser el mejor don de esta Navidad.

Quizás entonces nacería en nosotros el
gozo del agradecimiento por todo lo que recibimos.

 

2007
VIGILIA DE FIN DE AÑO

Se hace difícil explicar la Vigilia  de oración de esta noche inolvidable del nuevo año.

Como siempre, hemos estado en COMUNIÓN con algunos hermanos necesitados de nuestro planeta. Este año "hemos sido tocados" por los hermanos de Santa Cruz de Quiché y de Teleman, de Guatemala, a través de la ONG "ABIERTOS AL MUNDO" que encontró la iniciativa en la hospedería de nuestro Monasterio, hace dos años.

Cuatro nocturnos llenaron una hora y media de plegaria que se hizo corta. Si como decían los antiguos monjes, los que vivimos en los monasterios nos separamos del mundo para estar más unidos a él, ayer, todos los que nos reunimos, lo experimentamos plenamente.

Durante unos silencios largos, se dio la opción de entrar a los claustros para contemplar las estrellas ...
ALLÍ NOS ENCONTRAMOS TODOS

 

1 enero del 2007
UN NUEVO AÑO DE GRACIA

Acabo de leer unas palabras de nuestro obispo Agustín Cortés, que me han dado la tónica para el nuevo año.

"Ser espiritual no quiere decir pensar cosas elevadas y desentenderse de compromisos. Para los cristianos "espiritual" quiere decir transformado de arriba abajo por el Espíritu Santo, bien entendido que el Espíritu no deja nada para cambiar: inteligencia, sentimientos voluntad, afectos ...

C. Virgil Gheorghin empezaba su novela "De la hora 25 a la hora eterna" diciendo que el icono más bello que él había contemplado en su vida, era la cara de su padre, mostrándole el camino hacia Dios.

Jesús dice que cuando nuestro ojo es bueno, todo el cuerpo nos queda iluminado por la luz interior. Y esta luz es el Espíritu Santo que todo lo transforma. Los ojos creyentes, pues, transfiguran nuestro ser. Entonces la vida es motivo de alabanza, el dolor camino de salvación y el trabajo obra de la maravilla del Espíritu del Señor".

Y el motivo mes grande de FELICIDAD debe ser recibir de Cristo un nuevo AÑO DE GRACIA.

 

31 diciembre del 2006
Una anciana con corazón joven


Hoy en el evangelio,
Ana, la anciana que nunca se movía del templo rogando a Dios, nos es un ezicate para no cansarnos de dar gracias a Dios. Ella mira la vida en clave de favor. Por eso, después de ver el Niño no para de explicarlo a todo el mundo.

Es la FIDELIDAD la que ha mantenido JOVEN el corazón de Ana ...

 

25 de diciembre del 2006
La genuflexión de Navidad


A menudo la fiesta de Navidad se centra en la larga Vigilia de la noche. Dos horas y media cantando salmos y plegarias, te comunican el misterio de forma realmente intensa. Vives el gusto de agradecer a Dios lo que hace por nuestro mundo, y lo vives intentando dar voz a los que no lo hacen y repartiendo los frutos cabe a todas las direcciones. ¡Los textos y las músicas son tan bonitos!

Pero este año me ha calado a fondo la eucaristía del día. Me he detenido más en la Navidad desde el Padre que nos envía al Hijo. Desde el Padre que nos llama Hijos en el Niño. Es
por eso que me ha parecido importante arrodillarnos a la hora del "credo" al decir: "nacido del Padre antes de los siglos ... descendió del cielo, y se hizo hombre."
A pesar de que estas rayas lo expresen tan superficialmente, el sagrario, el altar y el Cristo del ventanal saben la complicidad de éste momento.

 

24 de diciembre del 2006
Día de reflexión preparando la Navidad


Hoy es un día de SILENCIO, para acoger la PALABRA de Dios que se quiere hacer carne humana, Cuerpo dentro de nuestro cuerpo.
Nos decía S.
Agustín en Maitines: "Celebramos la fiesta en que el Dios eterno llega a nuestro tiempo. ¿Queréis Gracia mayor que la del Hijo de Dios convertido en hijo de hombre, y así transformando al hijo de hombre en Hijo de Dios"?.
Hagamos SILENCIO de
egoísmos, de sed de autosatisfacciones ... para que resuene en nuestro interior el que es la PALABRA.