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CRONOLOGÍA DE pABLO
y ocasión en qué escribió las cartas
8 Nacimiento en Tarso,
costa sur de Turquía
Estudia en
Jerusalén, a los pies de Gamaliel en la escuela de los fariseos
33 Muerte de Jesús (Pablo
tiene unos 25 años)
34 Participa en la muerte
de Esteban, poco después de la muerte de Jesús
36 Conversión a las
puertas de Damasco
36-38 Se retira en Arabia (en el sur de Damasco)
39 Vuelve a Damasco y lo
tienen que descolgar por la muralla
39 Va a Jerusalén 15 días
para saludar a las autoridades de la Iglesia
40-46 Por consejo de los apóstoles se retira a Tarso, a causa
de las persecuciones
46 Bernabé
lo va a buscar y hacen el
Primer viaje misionero con Bernabé:
Antioquía - Chipre (Salamina) - Pafos - Perga (región de Pamfilía) -
Antioquía de
Pisídia - Iconio -
Listra (donde lo dejan medio muerto) - Derbe - retorno por Perga
hacia Antioquía (de
Siria) de donde habían salido.
50 Concilio de Jerusalén para
puntualizar la práctica de las leyes por parte de los
cristianos
Segundo viaje misionero con Silas (o Silvano):
Tarso - Derbe -
Listra (también con Timoteo) - Antioquía de Pisídia- y Frígia,
Galacia y Misia) -
Tróade (también con Lucas) - visión del macedonio: EUROPA -
Filipos (Lídia y
encarcelamiento) - Tesalónica - Berea - Atenas - Corinto (se queda
un año y medio con
Aquila y Priscila)
51 (Corinto)
Cartas I e II en los
Tessalonicencs (EMPIEZA el NTestamento)
Jerusalén -
Antioquía
Tercer viaje
54
Éfeso (se queda 3 años, haciendo "tiendas" con Aquila i Priscila).
Persecución por
parte de los
tesoreros de la diosa "Diana") Carta I
Corintios (porque ha recibido
noticias) -
57 (id Efeso, en la
prisión) Carta II Corintios,
Filipencs,
57
Corinto (pasa el invierno) Gálatas
58 (id Corint)
Carta a los Romanos -
Filipos - Tróade (Pablo predica de noche y
resucita el chico). Con Lucas: - Aso - Mitilene - Jíos - Samos -
Mileto (despedida
de los
ancianos de Efeso) - Cos - Rodes - Pátara - Tiro - Tolemaida -
Cesarea
(Agabe
predice el encarcelamiento en Jerusalén)
58 Jerusalén (colecta)
58- 60 Prisión en Cesarea.
Carta
a Filemon,
Cartas a los Colocencs y Efesios.
61 Roma (encarcelado)
I - II Timoteu y
Tito (Hebreos?)
67 Muerto bajo la
persecución de Nerón (en la basílica de S. Pablo
Extramuros,
en 2006 se encuentra su cuerpo ) |
DOCTRINA DE LAS 14 CARTAS DE PABLO
Cartas sobre la primera teología cristiana
I
TESSALONICENSES
-
Siendo la primera carta de Pablo a una iglesia que hace poco ha visitado,
se ve la estimación de su corazón de PADRE- MADRE (1Tes 2, 1-12), hacia
las comunidades que funda. Expone un tema candente en la iglesia
primitiva: ¿falta poco para el Retorno de Jesús? Y lo explica un poco como
si esta venida tuviera que ser inmediata.
II
TESSALONICENES -
La primera carta ha provocado un malentendido: muchos han dejado de
trabajar a causa del poco tiempo que creen que tienen que vivir. Pablo los
exhorta a no vivir desvagados, ya que antes del "Día del Señor" el mal
tiene que desaparecer. Por lo tanto ahora es la hora de una ESPERANZA
PERSEVERANTE.
Cartas sobre noticias de las primeras comunidades
I
CORINTIOS -
Después de haber pasado un año y medio en Corinto, conoce bien la
Comunidad y la ama. Por eso reacciona ante las noticias que le han llegado
de sus divisiones, y de su vida licenciosa (dicen que un cristiano vive
juntado a su propia madre). Con una profundidad extraordinaria los exhorta
a la UNIDAD y a llenarse de la Sabiduría de Dios, no de la del "mundo".
Hay que conocer sobre todo a Cristo CRUCIFICADO. Y expone sus ideas sobre
el matrimonio, sobre comer las carnes ofrecidas a los ídolos con una gran
libertad interior, sobre como celebrar las Eucaristías con los dones del
Espíritu, mencionando los diferentes carismas y la PRIMACÍA de la CARIDAD.
Y finalmente habla de cómo serán nuestros cuerpos resucitados (ejemplo del
grano de trigo que se pudre antes de nacer una nueva espiga).
II
CORINTIOS -
Habiendo sabido que la 1ª carta a algunos los ha entristecido, mientras
otros han despreciado la autoridad de Pablo, escribe por segunda vez para
consolarlos y hacer una defensa de su apostolado. Como siempre, da
doctrina, y aprovecha la ocasión para explicar que mientras las cosas
humanas pasan, nosotros nos construimos un edificio en el cielo, ya que el
amor de Cristo NOS TIENE COGIDOS.
FILIPENSES -
Por haber recibido una ayuda de los filipenses en un momento que pasa
necesidad en la prisión de Efeso, Pablo les hace una carta de
agradecimiento. Su situación le da pie a confesar que en este momento de "libación",
siente que SU VIDA ES CRISTO. Y les copia un Himno sobre Cristo que se
ha hecho obediente hasta la muerte en Cruz, y que por eso ha sido
ensalzado. Fuera de Cristo todo el resto le parecen "basuras"
Cartas sobre su evangelio: La SALVACIÓN GRATUITA
GÁLATAS -
En el 2º viaje, Pablo ha visitado Galacia (cerca de Ankara), en un momento
en que estaba enfermo y ellos, a pesar de ser una región pagana, lo
acogieron inmejorablemente. Ahora ha tenido noticia que algunos
cristianos-judaitzantes les quieren imponer las leyes judías. Pablo no
sólo se indigna, sino que hace una carta tan apasionada como genial, sobre
la Salvación a través de Cristo y no de las obras de la Ley. Explica su
conversión y su "evangelio de Fe" sin la esclavitud de la Ley. Insiste en
el Espíritu de LIBERTAD, y en las obras de la carne opuestas a los frutos
del Espíritu.
ROMANOS -
Repite el mismo tema de la carta a los Gálatas, pero ampliado. Por el
hecho que Roma sea considerada el centro del mundo, y no conociendo
personalmente esta comunidad, Pablo expone la doctrina, que para él es
básica, de forma bien estructurada. Todos somos pecadores, y la Fe nos
hace justos por misericordia. Así Dios nos libera del pecado y de la Ley,
y nos da el Espíritu que nos hace HIJOS. Éste es el PLAN UNIVERSAL DE
SALVACIÓN.
Cartas fruto de reflexiones durante la cautividad (Cesarea o Roma)
FILEMON -
Filemon es de Colosas. Siendo encarcelado en Cesarea, Pablo "ha engendrado
en la fe en OnésimO", un antiguo esclavo de Filemon. Como Pablo ve en
todas las personas la misma dignidad de hijos, pide a Filemon, el dueño de
Onésimo, que haga igual.
COLOSENSES -
Esta comunidad ha sido fundada por Epafrás, un discípulo de Pablo. Él les
escribe debido a las mezclas que hacen entre la fe cristiana y la pagana.
Por eso es una carta eminentemente "cristológica". Empieza por
copiarles un Himno a Cristo: imagen de Dios, cabeza de la Iglesia,
primogénito de entre los muertos, y reconciliador de TODO con su sangre.
Habiendo recibido el bautismo, ellos han muerto y resucitado con Jesús.
Por eso, muertos al hombre viejo, tienen que tener los mismos sentimientos
de Jesús.
EFESIOS -
En este escrito Pablo retoma el tema de la carta anterior de forma
impersonal. No es propiamente una carta a los cristianos de Efeso, con
quien ha vivido diversos años. Empieza copiando igualmente un Himno que
bendice a Dios que nos ha elegido, predestinado, y redimido en Cristo. En
Él hemos pasado de la muerte a la vida. Somos, pues, un solo pueblo hecho
de judíos y paganos, que, por la Cruz de Cristo nos hemos convertido en
FAMILIARES de Dios. Por eso "se arrodilla delante de Dios, a fin de que
comprendan la profundidad de este AMOR". Y hace diversas exhortaciones:
Instruir por Amor al Cuerpo de Cristo. No vivir como los paganos, sino
revestidos de la santidad de Dios. Sacar bien del momento presente. Vivir
unas nuevas relaciones familiares.
Cartas pastorales
I TIMOTEO
- Prisionero en Roma, antes de morir, Pablo escribe a Timoteo, su hijo
amado de Listra, que lo había acompañado en diversos viajes. Ahora es
obispo. Le pide que libre un buen combate, huyendo de las falsas doctrinas.
Y resume el comportamiento de Jesús como un "misterio de Piedad". Por lo
tanto, que también él tenga piedad, lleno del Don de Dios.
II
TIMOTEO -
En la 2ª carta, todavía de despido, con una ternura de padre, Pablo
exhorta a Timoteo a reavivar con fortaleza el don de Dios que hay en él.
Sintiendo próxima la muerte, Pablo asegura que si morimos con Cristo,
también viviremos con Él. Y le aconseja que predique oportuna e
inoportunamente. Él está a punto de ser ofrecido como una libación.
TITO -
Siendo de origen pagano, Tito acompañó a Pablo a Jerusalén, donde él lo
hizo circuncidar. Pablo le dice cómo tiene que tratar los de su comunidad,
con el fin de salvar a todo el mundo. Y le recuerda que tenemos que ser
un pueblo apasionado por el BIEN.
CARTA A LOS HEBREOS -
Con un tono muy diferente, esta carta se cree provenir del núcleo de
sacerdotes judíos convertidos al cristianismo, de qué habla los Hechos de
los apóstoles (6,7). La carta tiene 3 partes: 1-El Sacerdocio de Jesús, el
Hijo. 2-Jesucristo Sacerdote de la nueva Alianza (punto central).
3-Conducta de lo cristianos ante este sacerdocio.
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Carta a los Romanos
CUANDO FUE ESCRITA
Durante el invierno de los años
57-58,
en la ciudad de Corinto (Ac
20,2-3), Pablo dicta a Tercio (Rm
16,22) esta carta, estando en la casa de Gaio, que acoge
el apóstol y toda la comunidad (16,23).
La diaconisa Febe llevará el escrito a los cristianos de Roma (16,1).
Cuando Pablo escribe la carta, está a
punto de irse a Jerusalén a llevar el fruto de la colecta que han
organizado las comunidades de Macedonia y de Acaia para ayudar a los
pobres que hay en aquella comunidad (15,25-26).
Aunque se siente inquieto ante este viaje, sobre todo a causa de los
judíos incrédulos y de los cristianos judaïzantes (15,30-31),
Pablo se muestra decidido a hacer el viaje y manifiesta que, al
volver, tiene la intención de pasar por Roma, que él no conoce, de
camino hacia Hispania (15,23-24),
el extremo occidental del mundo conocido hasta entonces, donde tiene
intención de hacer llegar el evangelio.
IMPORTANCIA DE LA CARTA
La carta a los Romanos contiene algunos de los temas más
importantes de la teología paulina: la fuerza salvadora del
evangelio, la doctrina de la justificación por la fe, la realidad de
la vida en Cristo y con Cristo, la acción del Espíritu en los que
creen.
La carta, seguramente a causa de su gran riqueza doctrinal, ha
tenido mucha influencia en la historia del pensamiento cristiano.
Sobre todo en momentos concretos, sus palabras han sido decisivas
para la Iglesia, como durante las grandes controversias sobre el
carácter gratuito de la salvación de Dios, en el siglo XVI, con la
Reforma.
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ESQUEMA DE LA CARTA
I
PARTE 1-11
Jesús salva a los pecadores que tienen FE
- Todos somos pecadores, judíos y paganos 1 a 3,20
- Pero la Fe en Jesús nos hace justos por su misericordia
3,21 a 4
· Abraham fue justo por la Fe
Por Jesucristo somos justos
- La salvación gratuita nos da la liberación del pecado y de
la Ley 5-7
· Donde estuvo el pecado de Adán,
sobreabundó la gracia de Jesús, el nuevo Adán
· Él sumergiéndonos en su muerte, nos hace
servidores de Dios para una vida santa.
La obra del Espíritu
- Como ya no pesa la condena, podemos poseer la vida del Espíritu c8
· Que es el fundamento de la filiación divina y
de la esperanza cristiana
El misterio de la incredulidad judía
- A pesar del pecado actual de Israel, el PLAN de Salvación de Dios
es UNIVERSAL 9-11
|
O riqueza del conocimiento de Dios:
TODO VIENE DE ÉL y se encamina hacia ÉL |
II PARTE 12-16
Nos tenemos que amar ya que TODOS somos Hijos de Dios y SALVADOS
Después de haber visto la misericordia de Dios en la 1ª parte:
- Ofrezcámosle el culto de nuestra CARIDAD hacia los hermanos, ya
que AMAR es
la plenitud de la ley 13-13
- Respetémonos mutuamente, ya que todos "somos del Señor": los
débiles y los fuertes 14-15,13
CONCLUSIÓN 15,14 a 16
El PLAN de Dios es la Buena Nueva
Pablo lo ha anunciado a los paganos para que puedan ser presentados
a Dios como una Ofrenda agradable
|
Gloria a Aquél que tiene poder de confirmarnos en la Buena Nueva
que es la revelación del PLAN escondido en el silencio de los
siglos |
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texto de la carta
DIOS NOS SALVA NO POR NUESTROS MÉRITOS,
SINO PORQUE NOS AMA
1ª parte 1 - 11
jESÚS SALVA a LOS PECADORES QUE TIENEN FE
1- todos somos pecadores: judíos y paganos
c1
a 3'20
(1,1-15)
El evangelio que Pablo anuncia es Jesucristo, a quien todos los pueblos
deben la OBEDIENCIA de la FE:
1
Saludo
1
Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar
el evangelio de Dios.
2
Este evangelio, que Dios ya había prometido por sus profetas en las
Escrituras santas,
3
se
refiere a su Hijo, descendiente de David con respecto al linaje humano,
4
sin embargo, por obra del Espíritu Santo, entronizado como Hijo poderoso
de Dios en virtud de su resurrección de entre los muertos.
Él, por Jesucristo, Señor nuestro,
5
me
ha hecho el don de ser apóstol para llevar a todos los pueblos a aceptar
la fe, a gloria de su nombre.
6
Entre éstos estáis también vosotros, llamados por Jesucristo.
7
A
todos los amados de Dios que viven en Roma y que él ha llamado a ser
santos, os deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de
Jesucristo, el Señor.
Acción de gracias a Dios por ellos, y deseo
de verlos
8
Primero de todo, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo a causa de
todos vosotros: por todo el mundo se habla con admiración de vuestra fe.
9
Dios, a quien doy culto en mi espíritu cuando anuncio el evangelio de su
Hijo, me es testigo de cómo me acuerdo constantemente de vosotros
10
en
mis plegarias: siempre le pido que me conceda finalmente la oportunidad de
venir a veros.
11
Deseo vivamente visitaros para comunicaros algunos dones del Espíritu; así
seréis fortalecidos,
12
o,
mejor dicho, cuando esté con vosotros nos confortará la fe que tenemos en
común vosotros y yo.
13
Hermanos, tenéis que saber que me he propuesto muchas veces venir a veros;
pero, hasta ahora, siempre me lo ha impedido algún estorbo. Querría
recoger también entre vosotros algún fruto, como lo he recogido entre los
otros pueblos.
14
me
debo a griegos y a bárbaros, a sabios y a ignorantes;
15
por eso, por parte mía, estoy decidido a anunciaros el evangelio también a
vosotros, los que estáis en Roma.
La justicia salvadora de Dios
El evangelio es poder SALVADOR de Dios para todo el que cree.
16
Porque no me avergenzo del evangelio, que es poder de Dios para salvar
todos los que creen, primero a los judíos, y después a los otros pueblos.
17
En
el evangelio se revela la justicia salvadora de Dios, en virtud de la fe y
con vistas a la fe. Tal como dice la Escritura: El justo
vivirá
por la fe.
Justos por la fe EN Jesucristo, a pesar del pecado QUE todos TENEMOS
El pecado de los paganos es porque no han conocido a Dios a través de la
creación
18
Ahora se revela cómo Dios castiga desde el cielo toda la impiedad y la
injusticia de los hombres que ahogan la verdad con sus malas acciones.
19
Hablo de los que conocen aquello que podemos saber de Dios, porque Dios
mismo se lo ha hecho conocer.
20
Desde que el mundo fue creado, el poder eterno de Dios y su divinidad, que
son invisibles, se han hecho visibles a la inteligencia a través de las
cosas creadas. Por eso no tienen excusa,
21
ya
que, a pesar de conocer a Dios, no lo han glorificado ni le han dado
gracias tal como se merece. Todo lo contrario, se han fiado de
razonamientos inútiles, y su corazón insensato se ha llenado de oscuridad.
Y han adorado a los ídolos
22
Presumiendo de sabios, se han vuelto necios,
23 y han intercambiado la gloria del Dios inmortal por imágenes de
hombres mortales, de pájaros, de cuadrúpedos y de reptiles.
24 por Eso Dios ha permitido que
siguieran sus deseos y los ha dejado a merced de las impurezas con que
profanan su propio cuerpo.
25 Han
intercambiado la verdad de Dios por la mentira, venerando y adorando a las
criaturas en lugar del Creador. Que él sea bendecido por los siglos.
¡Amén! 26 Por eso Dios los ha dejado a
merced de pasiones vergonzosas. Las mujeres han cambiado el uso natural
del sexo por un uso contra naturaleza, 27
e igualmente los hombres, dejando la relación natural con la mujer,
se han encendido de pasión los unos por los otros y han cometido actos
infamantes, hombres con hombres. ¡Realmente, han recibido la recompensa
que merecía su error!
28 I más
todavía, como han rehusado reconocer a Dios, Dios los ha dejado a merced
de unos criterios rechazables, que les llevan a hacer aquello que no es
correcto: 29 se han llenado de todo
tipo de injusticia, avaricia y maldad; se los ve llenos de envidia,
homicidios, peleas, engaños, malicia; son murmuradores,
30 calumniadores, enemigos de Dios,
insolentes, orgullosos, vanidosos, listos para hacer el mal, rebeldes a
los padres, 31 gente sin juicio ni lealtad, sin corazón ni compasión.
32 Todos éstos conocen bien el decreto
de Dios según el cual los que actúan así merecen la muerte; pero no sólo
se comportan de esta manera, sino que todavía aplauden a los que hacen
como ellos.
El pecado de los judíos es porque juzgan a los paganos, despreciando así
la BONDAD de Dios que invita al arrepentimiento, y así ellos actúan igual
que los paganos
2
1
Por eso no tienes excusa, tú que te pones a hacer de juez. Cuando juzgas
los otros, te condenas a ti mismo, porque haces de juez pero actúas como
ellos.
2
Todo el Mundo sabe que Dios castiga justamente a los que cometen aquellos
actos.
3
I
tú que juzgas a los que los cometen, pero haces igual que ellos, ¿te
piensas que te escaparás del juicio de Dios?
4
¿O
es que desprecias la riqueza de su bondad, de su generosidad y de su
paciencia? ¿No quieres reconocer que la bondad de Dios te invita a la
conversión?
5
Tu
corazón endurecido, que no se quiere convertir, va acumulando castigo para
el día del castigo, cuando se manifieste el justo juicio de Dios.
6
Él
pagará a cada uno según sus obras:
7
la
vida eterna, a los que, practicando con constancia las buenas obras,
buscan la gloria, el honor y la inmortalidad;
¡8
el
castigo, a los que con orgullo son rebeldes a la verdad y dóciles a la
mentira!
9
Dios dará tribulaciones y angustia a todos los que hacen el mal, primero a
los judíos y después en los de los otros pueblos,
10
pero gloria, honor y paz a todos los que hacen el bien, primero a los
judíos y después a los de los otros pueblos.
11
Dios no hace distinción de personas.
El juicio de judíos y paganos
12
Así, pues, los que pecaron sin conocer la Ley de Moisés, irán a la
perdición al margen de esta Ley; y los que pecaron conociendo la Ley,
serán juzgados según esta Ley.
13
Porque delante de Dios no son justos los que escuchan la Ley: sólo
son justos los que la cumplen.
14
En
Efecto, hay paganos que no conocen la Ley, pero cumplen por inclinación
natural aquello que la Ley manda; no tienen la Ley de Moisés, pero siguen
una ley interior.
15
Así demuestran que las obras mandadas por la Ley están escritas en sus
corazones: dan testimonio de los juicios de su conciencia, que los acusan
o los defienden.
16
Todo eso quedará al descubierto el día en que, de acuerdo con el evangelio
que os he anunciado, Dios juzgará, por medio de Jesucristo, las acciones
escondidas de los hombres.
El pecado de los judíos es que enseñan a los otros,
pero ellos no cumplen la ley
17
Tú,
en cambio, ostentas el título de judío, te sientes seguro porque tienes la
Ley y pones tu orgullo en Dios:
18
conoces su voluntad y, instruido por la Ley, sabes discernir lo que es
mejor;
19
te
fías de ser guía de los ciegos, luz de los que estan en la oscuridad,
20
educador de los ignorantes, maestro de los que no saben, ya que en la Ley
encuentras la expresión clara del conocimiento y de la verdad.
21
Pues bien, tú que enseñas a los otros, no te enseñas a ti mismo; tú que
predicas no robar, robas;
22
tú
que dices no cometas adulterio, eres adúltero; tú que detestas a los
ídolos, expolias sus templos;
23
tú
que pones tu orgullo en la Ley, deshonras a Dios no cumpliéndola,
24
tal como dice la Escritura: Por culpa vuestra, los paganos desprecian
el nombre de Dios.
La circuncisión del corazón
25
Porque la circuncisión tiene valor si cumples la Ley; pero si no la
cumples, eres como uno incircunciso.
26
En
cambio, si el incircunciso observa los preceptos de la Ley, Dios lo
contará como uno verdadero circunciso.
27
I
así el que ha nacido pagano e incircunciso, pero cumple la Ley, te juzgará
a ti, circuncidado y conocedor de la Ley, pero que no la cumples.
28
El
verdadero judío no es el que aparece externamente como tal, ni la
verdadera circuncisión es la que se ve externamente.
29
Es
judío de verdad el que lo es por dentro, y la circuncisión verdadera es la
del corazón, la que viene por el Espíritu y no en virtud de la letra de la
Ley. Un hombre así no es alabado por los hombres, sino por Dios.
¿Si Dios salva a los paganos por la infidelidad de los judíos,
por qué ser fieles?
3
1 ¿Así,
pues, qué ventaja tiene el judío? ¿Qué utilidad tiene la circuncisión?
2
¡Mucha,
y bajo todos los aspectos! En primer lugar, porque Dios ha confiado su
palabra precisamente a los judíos.
3
I
aunque algunos de ellos no han creído, ¿es que su infidelidad puede anular
la fidelidad de Dios?
¡4
De
ninguna manera! Dios continúa siendo fiel, aunque todos los hombres sean
infieles, tal como dice la Escritura: Para que te reconozcan justo en
tus palabras y triunfes cuando alguien te llame a juicio.
5
Ahora Bien, si nuestra injusticia hace resaltar la justicia salvadora de
Dios, desde un punto de vista puramente humano nos podemos hacer esta
pregunta: ¿Es que Dios es injusto cuando invierte su castigo?
¡6
De
ninguna manera! ¿Si Dios fuera injusto, como podría juzgar el mundo?
7
Algunos dicen: Si mi infidelidad es una ocasión para que Dios muestre más
gloriosamente su fidelidad, ¿todavía tendré que ser juzgado como pecador?
8
Otros me acusan de enseñar: ¡Hagamos el mal para que se siga el bien! Los
que me calumnian así, merecen ser condenados.
9
Por
lo tanto, nosotros, los judíos, ¿tenemos alguna ventaja? No podemos en
absoluto decir del todo que no. Sin embargo, ya hemos demostrado que todos
están bajo el dominio del pecado, tanto los judíos como los otros pueblos.
10 Lo dice la Escritura: No hay
ningun justo, ni uno sólo. 11 No
hay nadie juicioso, nadie que busque a Dios.
12 Todos juntos se han desviado y pervertido: nadie hace el bien,
ni uno sólo. 13 Su garganta es un
sepulcro abierto, su lengua trama engaños; Tienen en los labios veneno
de víbora, 14 tienen la boca llena de maldiciones y de amargura.
15 Sus pies corren a rebosar sangre,
16 dejan por todas partes donde
pasan devastación y calamidades 17
y no conocen el camino de la paz. 18
Viven sin ningún temor de Dios.
19 Ahora
bien, es obvio que todo aquello que se encuentra en la Ley se dirige a los
que están bajo la Ley; por eso todo el mundo tiene que callar, y el mundo
entero tiene que someterse al juicio de Dios,
20 porque nadie es justo delante de Dios en virtud de las obras
mandadas por la Ley. La Ley, en efecto, sólo hace conocer el pecado.
LA misericordia DIOS NOS HACE JUSTOS
Judíos y paganos justos por la fe Jesucristo
21
Ahora, en cambio, al margen de las obras de la Ley, se ha manifestado la
justicia salvadora de Dios, de la cual dan testimonio los libros de la Ley
y de los Profetas.
22
Por la fe en Jesucristo, Dios da su justicia a todos los que creen, sin
hacer ninguna distinción,
23
ya
que todos habían pecado y vivían privados de la gloria de Dios.
24
Ahora, sin embargo, él los hace justos puramente por gracia, en virtud de
la redención realizada por Jesucristo.
25
Dios ha decidido que Jesucristo, con su sangre, fuera el instrumento de
perdón por medio de la fe; ha mostrado así su justicia salvadora, ya que
ha ido perdonando los pecados cometidos en el pasado,
26
en
virtud de su misericordia. Ahora, pues, en el tiempo presente, ha mostrado
su justicia salvadora; así, él, que es justo, hace justos a los que viven
de la fe en Jesús.
¿27 ¿Por
lo tanto, qué motivo queda a los judíos de gloriarse? Todos han sido
excluidos. ¿Son excluidos por la ley de las obras? No, por la ley de la
fe.
28
Nosotros sabemos, en efecto, que el hombre es hecho justo gracias a la fe,
al margen de las obras de la Ley.
29
¿O
es que Dios es tan sólo Dios de los judíos? ¿No lo es también de los
paganos? Sí, también lo es de los paganos,
30
ya
que Dios es uno sólo, y él, por la fe, hace justos los circuncisos y los
incircuncisos.
31
¿Anulamos,
pues, la Ley con la fe? Todo lo contrario: ¡la afianzamos!
El ejemplo de Abraham
que es justo
por
la Fe
¿41
I
qué diremos, pues, de Abraham, el padre de nuestro linaje?
2 Si hubiera sido justo en virtud de
sus obras, habría tenido motivos de gloriarse, pero no delante de Dios.
3 En efecto, dice la Escritura:
Abraham creyó a Dios, y Dios se lo contó como justicia.
4 Al que ha hecho alguna obra, no le
cuentan el salario como un regalo sino como paga de una deuda;
5 mientras que al que no ha hecho
ninguna obra, pero cree en aquél que hace justos a los que eran malos,
Dios le cuenta su fe como justicia. 6
También David proclama feliz el hombre que Dios cuenta como justo al
margen de las obras, y dice: ¡7
Felices los que han visto perdonadas sus faltas y cubiertos por un velo
sus pecados! ¡8 Feliz el hombre
a quien el Señor no tiene en cuenta el pecado!
9
Sin
Embargo, las palabras de esta dicha, ¿se aplican sólo a los circuncisos, o
también a los incircuncisos? Hemos dicho que Dios contó la fe de Abraham
como justicia. 10 Sin embargo, ¿cuando
la contó: ¿antes o después de su circuncisión? Fue cuando todavía era
incircunciso. 11 Precisamente Abraham
recibió la circuncisión como signo y sello de la justicia que había
obtenido por la fe ya antes de circuncidarse. Y así él es padre de todos
los que creen: de los incircuncisos, a quien Dios ha contado la fe como
justicia, 12 y también de los
circuncisos que, a más de serlo, siguen las huellas de la fe que nuestro
padre Abraham ya tenía antes de la circuncisión.
Gratuitamente TODOS somos hijos de Abraham
13
Abraham y su descendencia no recibieron la promesa de poseer en herencia
el mundo en virtud de la Ley, sino en virtud de la justicia que se obtiene
por la fe. 14 De hecho, si la herencia
se consiguiera en virtud de la Ley, la fe no sería nada, y la promesa
quedaría anulada; 15 por otra parte,
la Ley comporta un castigo, porque, donde no hay Ley, tampoco hay
transgresión. 16 Por eso los que ahora
son herederos en virtud de la fe, lo son por pura gracia. La promesa,
pues, quedó asegurada a toda la descendencia, no tan sólo a los que tenían
que observar la Ley, sino también a los que participan de la fe de Abraham,
que es padre de todos nosotros, 17 tal
como dice la Escritura: Te he hecho padre de una multitud de pueblos.
Abraham creyó a Dios, que hace revivir a los muertos y llama a la
existencia a aquello que no existía. 18
Esperando contra toda esperanza, creyó y llegó a ser padre de una
multitud de pueblos, de acuerdo con lo que dice la Escritura: Así será
tu descendencia. 19 Abraham no
desfalleció en la fe a pesar de saber que, a sus casi cien años, ya tenía
el cuerpo amortiguado, como muertas estaban las entrañas de Sara.
Como Abraham, Dios nos tiene en cuenta la FE en la resurrección
20
Al
contrario, ante la promesa de Dios, no se dejó llevar por la incredulidad,
sino que fortaleció su fe y dio gloria a Dios.
21 Estaba del todo convencido que Dios
es lo bastante poderoso como para cumplir aquello que ha prometido.
22 Por eso también leemos: Se lo
contó como justicia. 23 I si se
escribió se lo contó, no fue tan sólo para él,
24 sino también para nosotros, a quien
Dios también tenía que contar la fe: nosotros, que creemos en aquél que
resucitó de entre los muertos a Jesús, Señor nuestro,
25 entregado a la muerte para
perdonarnos los pecados y resucitado para hacernos justos.
POR JESÚS, el nuevo adAN todos SOMOS JUSTOS
riquezas de la justificación: la salvación gratuita aporta la liberación
del pecado y de la ley 5-7
De la Ley a la vida en el Espíritu
Justificados y salvados por Jesucrito podemos gloriarnos de Él
5
1
Ahora, pues, que somos justos por la fe, estamos en paz con Dios gracias a
nuestro Señor Jesucristo.
2
Por él, en virtud de la fe, tenemos entrada en esta gracia que ya poseemos
en firme, y por él hemos recibido el honor de esperar la gloria de Dios.
3
Más aún: incluso en las tribulaciones encontramos motivo de gloriarnos,
porque sabemos que la tribulación engendra paciencia;
4
la
paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza.
5
I
la esperanza no engaña, porque Dios, dándonos el Espíritu Santo, ha puesto
su amor en los nuestros corazones.
6
Porque, cuando todavía éramos del todo débiles, Cristo, en el tiempo
fijado por Dios, murió por los que éramos malos.
7
De
hecho, a duras penas encontraríamos a alguien que quisiera morir por un
hombre justo; mejor dicho, quizás sí que alguien estaría dispuesto a morir
por un hombre bueno.
8
Pero Dios ha dado prueba del amor que nos tiene, porque Cristo murió por
nosotros cuando todavía éramos pecadores.
9
Con mucha más razón, pues, ahora que somos justos por la sangre de Cristo,
seremos salvados del castigo gracias al mismo Cristo.
10
Porque, si cuando todavía éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios
por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que ya estamos reconciliados
seremos salvados gracias a su vida.
11
Más aún: gracias a nuestro Señor Jesucristo, que ahora nos ha reconciliado,
encontramos motivo de gloriarnos en Dios.
Con Jesucristo, ha empezado una nueva descendencia
A pesar
de
que
Adán pecó, con Jesús ha sobreabundado la gracia
12
Por obra de un solo hombre entró el pecado en el mundo, y con el pecado
entró también la muerte; y así la muerte se ha extendido a todos los
hombres, ya que todos han pecado.
13
Antes de que la Ley fuera dada, el pecado ya existía en el mundo, aunque,
mientras no hay Ley, el pecado no puede ser sancionado.
14
Sin embargo, la muerte imperó durante el tiempo que va de Adán a Moisés,
hasta sobre aquéllos que no pecaron con una transgresión parecida a la de
Adán, que prefiguraba al que tenía que venir.
15
Pero el don no tiene comparación con la falta, porque si tantos han muerto
por la falta de uno sólo, de forma mucho más abundosa se ha extendido
sobre todos la gracia de Dios y el don de la gracia que viene por un solo
hombre, Jesucristo.
16
De
hecho, el don tampoco tiene comparación con las consecuencias del pecado
de uno sólo: el pecado de un solo hombre ha hecho que el juicio acabara en
condena, mientras que, después de muchas faltas, el don acaba haciéndonos
justos.
17
Así, pues, si por la falta de uno, la
muerte ha imperado por culpa de él, mucho más los que reciben esta
sobreabundancia de gracia y el don de la justicia vivirán y reinarán
gracias a Jesucristo.
18
Por lo Tanto, así como por la falta de un solo hombre la condena se ha
extendido a todos los hombres, también, porque ha sido justo uno solo,
todos los hombres son justos y obtienen la vida.
19
Así como por la desobediencia de uno, todos se han convertido en
pecadores, también por la obediencia de uno, todos serán justos.
20
La
Ley, pues, llegó y, como consecuencia, aumentaron las faltas; pero donde
abundó el pecado, sobreabundó la gracia,
21
de
manera que, así como el pecado imperaba mediante la muerte, también ahora
impere la gracia mediante la justicia salvadora y nos lleve a la vida
eterna, por Jesucristo, Señor nuestro.
LA VIDA NUEVA: POR LA "MUERTE"y la LIBERACIÓN
DEL PECADO Y DE LA LEY
Sumergiéndonos en su
muerte,
somos servidores
de Dios
por
una vida santa
¿6
1
Qué diremos, pues? ¿Tenemos que continuar en el pecado para que abunde más
la gracia?
¡2
De
ninguna manera! ¿Los que hemos muerto al pecado, como podríamos vivir
todavía en el pecado?
3
¿O
ignoráis que todos los que hemos sido bautizados en Jesucristo hemos sido
sumergidos en su muerte?
4
Por el bautismo hemos muerto y hemos sido sepultados con él, para que, así
como Cristo, por la acción poderosa de Padre, resucitó de entre los
muertos, también nosotros emprendamos una nueva vida.
5
Y
si nosotros hemos sido unidos a él por esta muerte parecida a la suya,
también lo estaremos por su resurrección.
6
Sepámoslo bien: aquello que éramos antes ha sido crucificado con él; es
decir, nuestro yo dominado por el pecado ha sido destruido para que ya no
seamos más esclavos del pecado.
7
Los que hemos muerto, hemos sido liberados del pecado.
8
I
si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él.
9
Sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere
más, la muerte ya no tiene ningún dominio sobre él.
10
Cuando él murió, murió al pecado de una vez por todas, pero ahora que vive,
vive para Dios.
11
Igualmente vosotros, tenéos por muertos al pecado, pero vivos para Dios
Jesucristo.
Liberados de la esclavitud del pecado, entramos al servicio del Bien
12
Ahora, por lo tanto, no dejéis reinar más el pecado en vuestro cuerpo
mortal, no os sometáis a sus pasiones.
13
No
pongáis los miembros de vuestro cuerpo al servicio del pecado como
instrumentos para hacer el mal; más bien ofreceos a Dios como quien ha
pasado de muerte a vida, y poned vuestros miembros al servicio de Dios
como instrumentos para hacer el bien.
14
El
pecado ya no tendrá ningún dominio encima vuestro. Vosotros ya no estáis
bajo la Ley, sino bajo la gracia.
¿15
Qué, pues? Porque ya no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia, ¿nos es
permitido pecar? ¡De ninguna manera!
16
Sabéis bien que, si os ponéis como esclavos al servicio de alguien para
obedecerlo, de hecho sois esclavos del dueño que obedecéis: por lo tanto,
o bien os sometéis al pecado, que lleva a la muerte, o bien obedecéis a
Dios, que da la justicia.
17
Vosotros erais esclavos del pecado, pero os habéis sometido de corazón a
la doctrina que os ha sido enseñada. ¡Demos gracias a Dios!
18
Así, libres de la esclavitud del pecado, os habéis convertido en esclavos
al servicio de la justicia de Dios.
Llevad una vida santa, como don gratuito de Dios
19
(Como sois débiles, os estoy hablando con comparaciones humanas.) Así como
pusisteis vuestros miembros como esclavos al servicio de la impureza y de
la injusticia y llevabais una vida indigna, poneos ahora como esclavos al
servicio de la justicia de Dios y llevad una vida santa.
20
Mientras erais esclavos del pecado, os encontrabais al margen de esta
justicia.
¿21
Pero ¿qué fruto sacabais, de aquella vida? Ahora os avergonzáis, porque,
sin duda, llevaba a la muerte.
22 En
cambio, ahora, libres de la esclavitud del pecado y convertidos en
esclavos al servicio de Dios, dais el fruto de una vida santa, que os
llevará a la vida eterna.
23
La
paga del pecado es la muerte, pero el don que Dios nos hace en Jesucristo,
Señor nuestro, es la vida eterna.
Por la muerte
de Cristo, liberados del poder de la Ley que nos hace conocer el pecado
7
1
Hermanos, os
hablo como gente entendida en leyes: ya sabéis que la ley tiene poder
sobre las personas sólo mientras viven. 2
Así, la ley ata la mujer casada a su marido mientras él vive; pero
si el marido muere, la mujer queda desatada de la ley que la vinculaba al
marido. 3 Por lo tanto, si la mujer se
une a otro hombre mientras vive el marido, comete adulterio; pero si el
marido muere, queda libre de aquella ley y puede unirse a otro hombre sin
devenir adúltera.
4
Pues bien,
también vosotros, hermanos míos, moristeis a la Ley de Moisès por medio de
la muerte de Cristo. Así habéis pasado a ser de otro, de aquél que ha
resucitado de entre los muertos; y ahora dais frutos para Dios.
5 Cuando estábamos a merced de los
deseos terrenales, las pasiones que llevan al pecado, desveladas por la
Ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo y nos hacían dar frutos
que llevan a la muerte. 6 Pero ahora
hemos sido desatados de la Ley y hemos muerto a aquello que nos tenía
prisioneros; ahora servimos a Dios de acuerdo con el camino nuevo del
Espíritu y no según la letra envejecida de la Ley.
¿7 Qué
diremos, pues? ¿Que la Ley es pecado? ¡De ninguna manera! Sin embargo, no
he conocido el pecado sino por la Ley. Si la Ley no hubiera dicho: No
tengas malos deseos, yo no habría tenido ningún mal deseo.
8 Pero el pecado aprovechó la ocasión
que le brindaba este mandamiento y suscitó en mí todo tipo de malos deseos;
porque, sin Ley, el pecado está muerto. 9
En otro tiempo, yo vivía sin la Ley, pero vino el mandamiento, el
pecado revivió, 10 y yo morí. De esta
manera, el mandamiento que tenía que llevarme a la vida me llevó a la
muerte: 11 el pecado aprovechó la
ocasión que le brindaba el mandamiento de la Ley, me engañó y, valiéndose
del mandamiento, me hizo morir. 12 Por
lo tanto, la Ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno.
13 Ahora
Bien, ¿es posible que una cosa buena me haya llevado a la muerte? ¡De
ninguna manera! Es el pecado lo que se ha servido de una cosa buena y me
ha llevado a la muerte; sirviéndose del mandamiento, ha aparecido
realmente como pecado y así su enorme malicia ha quedado en evidencia.
14
Sabemos que la Ley es espiritual; pero yo soy terrenal, y estoy vendido
como esclavo al pecado. 15 No entiendo
qué hago, porque no hago aquello que quiero, sino aquello que detesto.
16 Si hago, pues, aquello que no
quiero, reconozco que la Ley es buena; 17
pero entonces no soy yo quien actúa así, sino el pecado que habita
dentro de mi.
Liberados
del mal que hacemos sin querer, y del bien que queremos y no hacemos
18
Sé
que el bien no habita dentro de mi, es decir, que soy débil. Veo que soy
capaz de querer el bien, pero no de hacerlo:
19
no
hago el bien que querría, sino el malo que no querría.
20
Si
hago, pues, aquello que no quiero, claro está que no soy yo quien lo hace,
sino el pecado que habita dentro de mi.
21
Me
encuentro, por lo tanto, que querría hacer el bien, pero al mismo tiempo
constato eso: sólo soy capaz de hacer el mal.
22
Si
sigo la razón, me gusta cumplir la ley de Dios,
23
pero veo en los miembros de mi cuerpo otra ley que combate contra la ley
de mi razón y me tiene prisionero: es la ley del pecado que llevo dentro
de mi.
¡24
Qué desdichado soy! ¿Quién me liberará de este cuerpo que me lleva a la
muerte?
¡25
Dios, a quien doy gracias por Jesucristo, Señor nuestro!
Me encuentro, pues, que con la razón sirvo la ley de Dios; sin embargo,
como
hombre débil que soy, sirvo al mismo tiempo la ley del pecado.
la obra del espíritu
|
INTRODUCCIÓN A ROMANOS 8
Después de haber dicho que todos somos pecadores, que la salvación nos
viene por la FE Jesús, que esta Salvación es GRATUITA y que nos da la
LIBERACIÓN del pecado y de la Ley:
El
capítulo 8 nos habla de
la VIDA del ESPÍRITU, fundamento de nuestra Esperanza:
- La vida del Espíritu
Con el Espíritu cumplimos la Justicia de la Ley, que es el AMOR.
Los intereses de la carne llevan a la muerte, los del Espíritu a la
Vida
Aunque tengamos que morir, Aquél que ha Resucitado a Jesús,
gracias al Espíritu nos resucitará a nosotros.
Ya que el Espíritu nos hace Hijos de Dios, a quien podemos llamar
PADRE.
- Salvados en esperanza
El universo gime esperando ser liberado
Y también nosotros, que tenemos el Espíritu como primicias, gemimos
con él esperando ser plenamente HIJOS
Nosotros rogamos por el Espíritu, que intercede por nosotros con
gemidos inefables
Somos destinados a ser imágenes del Hijo, como llamados,
justificados y glorificados
- Nadie nos puede separar del amor de Dios en Cristo
Dios que no compadeció al propio Hijo, nos lo da TODO en Él.
¿Quién nos puede condenar, pues?
¿Quién nos puede separar de Cristo que murió, resucitó, y se sienta a
la derecha de Dios intercediendo por nosotros?
La tribulación, la angustia, la persecución, la muerte ... sufridas
por amor a Aquél que murió, y sabiendo que "todo lo podemos con su
fuerza", nos hacen VENCEDORES en Él.
NADA, pues, nos puede separar del AMOR DE DIOS
que se ha manifestado a nosotros, A TRAVÉS DE JESUCRISTO
|
como ya no pesa la condena,
podemos poseer la vida del espíritu
Cumpliendo la Ley del Espíritu
viviremos la filiación y la esperanza
8
1
Ahora ya no pesa ningún tipo de condena sobre los que viven en Jesucristo,
2
porque la ley del Espíritu, que da la vida en Jesucristo, te ha liberado
de la ley del pecado y de la muerte.
3
Dios ha hecho aquello que la Ley no tenía fuerzas para hacer a causa de la
debilidad humana: enviando a su propio Hijo, hecho semejante a un hombre
pecador y ofrecido en sacrificio por el pecado, Dios ha condenado el
pecado que hay en el hombre
4
para que las exigencias justas de la Ley se cumplan en nosotros, que no
vivimos de acuerdo con los deseos terrenales sino de acuerdo con el
Espíritu.
5
Los que siguen los deseos terrenales se interesan por las cosas terrenales;
los que siguen los impulsos del Espíritu se interesan por las cosas del
Espíritu.
6
Los intereses terrenales llevan a la muerte, mientras que los del Espíritu
llevan a la vida y a la paz.
7
Y
es que los intereses terrenales llevan a la enemistad con Dios, ya que no
quieren someterse a su ley ni se podrían someter.
8
Por eso los que viven de acuerdo con los deseos terrenales no pueden
complacer a Dios.
9
Ahora Bien, vosotros no vivís de acuerdo con los deseos terrenales, sino
que de acuerdo con el Espíritu, porque el Espíritu de Dios habita en
vosotros, y si alguien de vosotros no tuviera el Espíritu de Cristo, no
sería de Cristo.
10
Pero si Cristo está en vosotros, aunque vuestro cuerpo tenga que morir por
culpa del pecado, el Espíritu os da la vida, ya que Dios os ha hecho
justos.
11
I
si habita en vosotros el Espíritu de aquél que resucitó a Jesús de entre
los muertos, también, gracias a su Espíritu que habita en vosotros, aquél
que resucitó a Cristo de entre los muertos dará la vida a vuestros cuerpos
mortales.
El Espíritu nos hace hijos de Dios
12
Así, pues, hermanos, nosotros tenemos una deuda, pero no con los deseos
terrenales para que tengamos que vivir según estos deseos.
13
Si
vivierais así, moriríais; en cambio, si por el Espíritu hacéis morir las
obras terrenales, viviréis.
14
Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
15
Porque vosotros no habéis recibido un espíritu de esclavos que no os haga
volver a caer en el temor, sino el Espíritu que nos ha hecho hijos y que
nos hace llamar:
«Abba, Pare!» 16
Así el Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio que
somos hijos de Dios.
17
I
si somos hijos, también somos herederos: herederos de Dios y herederos con
Cristo, ya que, sufriendo con él, seremos también glorificados con él.
La creación y todos nosotros
ESPERAMOS que
se revele la glorificación
del hijos de Dios
18
Yo
pienso que los sufrimientos del mundo presente no son nada comparados con
la gloria que se tiene que revelar en nosotros.
19
Porque el universo creado espera con impaciencia que la gloria de los
hijos de Dios se revele plenamente:
20
el
universo creado se encuentra sometido al fracaso, no por gusto, sino
porque alguien lo ha sometido, pero mantiene la esperanza
21
que también él será liberado de la esclavitud de la corrupción y obtendrá
la libertad y la gloria de los hijos de Dios.
22
Sabemos que hasta ahora todo el universo creado gime y sufre dolores de
parto.
23
Y
no sólo él; también nosotros, que poseemos al Espíritu como primicias de
lo que vendrá, gemimos dentro nuestro, anhelando ser plenamente hijos,
cuando nuestro cuerpo sea redimido.
24
Hemos sido salvados, pero sólo esperanza. Ahora bien, ver lo que se espera
no es esperanza: ¿aquello que se ve, por qué se tiene que esperar?
25
Pero nosotros esperamos aquello que no vemos, y lo anhelamos con
constancia.
El Espíritu nos ayuda a rogar
26
Igualmente, el Espíritu viene a ayudar a nuestra debilidad: nosotros no
sabemos cómo tenemos que rogar, pero el mismo Espíritu intercede por
nosotros con gemidos que no se pueden expresar.
27
I
el que conoce los corazones sabe cuál es el querer del Espíritu: el
Espíritu intercede a favor del pueblo santo tal como Dios quiere.
28
Sabemos que Dios lo dispone todo para el bien de los que lo aman, de
aquellos a quienes él ha decidido llamar;
29
porque él, que los conocía desde siempre, les ha destinado a ser imagen de
su Hijo, que así ha sido el primero de una multitud de hermanos.
30
I
a los que había destinado, también los ha llamado; y a los que ha llamado,
también los ha hecho justos; y a los que ha hecho justos, también los
glorifica.
¿Quién nos puede separar del amor a Cristo?
FUNDAMENTO DE la ESPERANZA CRISTIANA
¿31
Qué diremos, pues, delante de eso? ¿Si tenemos a Dios con nosotros, quién
tendremos en contra?
¿32
Él,
que no compadeció a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
como no nos lo dará todo junto con él?
¿33
Quién se alzará para acusar a los elegidos de Dios, si Dios mismo los hace
justos?
¿34
Quién osará condenarlos, si Jesucristo mismo murió, más aun, resucitó,
está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?
¿35
Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la
persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la muerte violenta?
36
Tal como dice la Escritura: Es por ti que vamos muriendo todo el día, y
somos considerados como corderos llevados a matar.
37
Sin Embargo, de todo eso, salimos plenamente vencedores gracias a aquél
que nos ama.
38
Estoy cierto que: ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las potencias,
ni el presente ni el futuro, ni los poderes,
39
ni
el mundo de arriba ni el de abajo, ni nada del universo creado nos podrá
separar del amor de Dios que se ha manifestado en Jesucristo, Señor
nuestro.
EL MISTERIO DE LA INCREDULIDAD JUDÍA
A PESAR DEL PECADO ACTUAL DE ISRAEL, EL PLAN DE SALVACIÓN DE DIOS ES
UNIVERSAL 9-11
Lugar de Israel dentro de esta SALVACIÓN GRATUITA de Dios: Israel es el
pueblo escogido por Dios, ya que de él ha salido Cristo y las promesas de
Dios. Pero Dios tiene compasión de quien quiere
9
1
Unido a Cristo y teniendo por testigo mi propia conciencia guiada por el
Espíritu Santo, declaro con toda verdad, y no miento,
2
que siento una gran tristeza y un dolor constante en el fondo del corazón.
¡3
Por el bien de mis hermanos, la gente de mi linaje, yo mismo desearía ser
maldecido y separado de Cristo!
4
Como israelitas, les pertenecen la gracia de ser hijos, la gloria de Dios,
las alianzas, la Ley, el culto y las promesas;
5
también son de ellos los patriarcas, y, como hombre, ha salido de ellos
Cristo, que es Dios y está por encima de todo. Sea bendecido para siempre.
Amén.
6
I no es en
absoluto que la palabra de Dios haya fallado, ya que no todos los
israelitas de nacimiento forman el Israel verdadero,
7 ni por el solo hecho de ser
descendencia de Abraham son todos hijos. Al contrario, la Escritura dice:
La descendencia que llevará tu nombre será la de Isaac.
8 Es Decir, que no todos los
descendientes de Abraham son hijos de Dios; sólo cuentan como descendencia
a los que han nacido en virtud de la promesa.
9 I éstas son las palabras de la promesa: Volveré, y Sara habrá
tenido un hijo.
10 Más
aun, está también el caso de Rebeca, que concibió a dos hijos de un solo
hombre, Isaac, nuestro padre. 11 Pues
bien, cuando todavía no habían nacido, ni habían hecho nada de bueno o
malo, se confirmó la libre elección de Dios,
12 que no depende de las obras humanas, sino de él mismo. Él
anunció a Rebeca: El mayor servirá al más pequeño.
13 Tal como también dice la Esc |