LA CARTA DE SAN PABLO A LOS CRISTIANOS DE ROMA
 

CRONOLOGÍA DE pABLO
y ocasión en qué escribió las cartas

8         Nacimiento en Tarso, costa sur de Turquía
            Estudia en Jerusalén, a los pies de Gamaliel en la escuela de los fariseos
33        Muerte de Jesús (Pablo tiene unos 25 años)
34        Participa en la muerte de Esteban, poco después de la muerte de Jesús
36        Conversión a las puertas de Damasco
36-38   Se retira en Arabia (en el sur de Damasco)
39        Vuelve a Damasco y lo tienen que descolgar por la muralla
39        Va a Jerusalén 15 días para saludar a las autoridades de la Iglesia
40-46  Por consejo de los apóstoles se retira a Tarso, a causa de las persecuciones
46       Bernabé lo va a buscar y hacen el
      Primer viaje misionero con Bernabé:       
           Antioquía - Chipre (Salamina) - Pafos - Perga (región de Pamfilía) - Antioquía de
           Pisídia - Iconio - Listra (donde lo dejan medio muerto) - Derbe - retorno por Perga
           hacia Antioquía (de Siria) de donde habían salido.
50       Concilio de Jerusalén para puntualizar la práctica de las leyes por parte de los
           cristianos
     Segundo viaje misionero con Silas (o Silvano):
           Tarso - Derbe - Listra (también con Timoteo) - Antioquía de Pisídia- y Frígia,
           Galacia y Misia) - Tróade (también con Lucas) - visión del macedonio: EUROPA -
           Filipos (Lídia y encarcelamiento) - Tesalónica - Berea - Atenas - Corinto (se queda
           un año y medio con Aquila y Priscila)
51       (Corinto) Cartas I e II en los Tessalonicencs (EMPIEZA el NTestamento)
           Jerusalén - Antioquía
    Tercer viaje
54        Éfeso (se queda 3 años, haciendo "tiendas" con Aquila i Priscila). Persecución por
            parte de los tesoreros de la diosa "Diana") Carta I Corintios (porque ha recibido
            noticias) -
57        (id Efeso, en la prisión) Carta II Corintios, Filipencs,
57        Corinto (pasa el invierno) Gálatas
58        (id Corint) Carta a los Romanos -
Filipos - Tróade (Pablo predica de noche y
             resucita el chico). Con Lucas: - Aso - Mitilene - Jíos - Samos - Mileto (despedida
            de los ancianos de Efeso) - Cos - Rodes - Pátara - Tiro - Tolemaida - Cesarea
            (Agabe predice el encarcelamiento en Jerusalén)
58        Jerusalén (colecta)
58- 60 Prisión en Cesarea. Carta a Filemon,
Cartas a los Colocencs y Efesios.
61        Roma (encarcelado)
I - II Timoteu y Tito (Hebreos?)
67        Muerto bajo la persecución de Nerón (en la basílica de S. Pablo
            Extramuros, en 2006  se encuentra su cuerpo )

          DOCTRINA DE LAS 14 CARTAS DE PABLO

Cartas sobre la primera teología cristiana

I TESSALONICENSES - Siendo la primera carta de Pablo a una iglesia que hace poco ha visitado, se ve la estimación de su corazón de PADRE- MADRE (1Tes 2, 1-12), hacia las comunidades que funda. Expone un tema candente en la iglesia primitiva: ¿falta poco para el Retorno de Jesús? Y lo explica un poco como si esta venida tuviera que ser inmediata.

II TESSALONICENES - La primera carta ha provocado un malentendido: muchos han dejado de trabajar a causa del poco tiempo que creen que tienen que vivir. Pablo los exhorta a no vivir desvagados, ya que antes del "Día del Señor" el mal tiene que desaparecer. Por lo tanto ahora es la hora de una ESPERANZA PERSEVERANTE.

Cartas sobre noticias de las primeras comunidades

I CORINTIOS - Después de haber pasado un año y medio en Corinto, conoce bien la Comunidad y la ama. Por eso reacciona ante las noticias que le han llegado de sus divisiones, y de su vida licenciosa (dicen que un cristiano vive juntado a su propia madre). Con una profundidad extraordinaria los exhorta a la UNIDAD y a llenarse de la Sabiduría de Dios, no de la del "mundo". Hay que conocer sobre todo a Cristo CRUCIFICADO. Y expone sus ideas sobre el matrimonio, sobre comer las carnes ofrecidas a los ídolos con una gran libertad interior, sobre como celebrar las Eucaristías con los dones del Espíritu, mencionando los diferentes carismas y la PRIMACÍA de la CARIDAD. Y finalmente habla de cómo serán nuestros cuerpos resucitados (ejemplo del grano de trigo que se pudre antes de nacer una nueva espiga).

II CORINTIOS - Habiendo sabido que la 1ª carta a algunos los ha entristecido, mientras otros han despreciado la autoridad de Pablo, escribe por segunda vez para consolarlos y hacer una defensa de su apostolado. Como siempre, da doctrina, y aprovecha la ocasión para explicar que mientras las cosas humanas pasan, nosotros nos construimos un edificio en el cielo, ya que el amor de Cristo NOS TIENE COGIDOS.

FILIPENSES - Por haber recibido una ayuda de los filipenses en un momento que pasa necesidad en la prisión de Efeso, Pablo les hace una carta de agradecimiento. Su situación le da pie a confesar que en este momento de "libación", siente que SU VIDA ES CRISTO. Y les copia un Himno sobre Cristo que se ha hecho obediente hasta la muerte en Cruz, y que por eso ha sido ensalzado. Fuera de Cristo todo el resto le parecen "basuras"

Cartas sobre su evangelio: La SALVACIÓN GRATUITA

GÁLATAS - En el 2º viaje, Pablo ha visitado Galacia (cerca de Ankara), en un momento en que estaba enfermo y ellos, a pesar de ser una región pagana, lo acogieron inmejorablemente. Ahora ha tenido noticia que algunos cristianos-judaitzantes les quieren imponer las leyes judías. Pablo no sólo se indigna, sino que hace una carta tan apasionada como genial, sobre la Salvación a través de Cristo y no de las obras de la Ley. Explica su conversión y su "evangelio de Fe" sin la esclavitud de la Ley. Insiste en el Espíritu de LIBERTAD, y en las obras de la carne opuestas a los frutos del Espíritu.

ROMANOS - Repite el mismo tema de la carta a los Gálatas, pero ampliado. Por el hecho que Roma sea considerada el centro del mundo, y no conociendo personalmente esta comunidad, Pablo expone la doctrina, que para él es básica, de forma bien estructurada. Todos somos pecadores, y la Fe nos hace justos por misericordia. Así Dios nos libera del pecado y de la Ley, y nos da el Espíritu que nos hace HIJOS. Éste es el PLAN UNIVERSAL DE SALVACIÓN.

Cartas fruto de reflexiones durante la cautividad (Cesarea o Roma)

FILEMON - Filemon es de Colosas. Siendo encarcelado en Cesarea, Pablo "ha engendrado en la fe en OnésimO", un antiguo esclavo de Filemon. Como Pablo ve en todas las personas la misma dignidad de hijos, pide a Filemon, el dueño de Onésimo, que haga igual.

COLOSENSES - Esta comunidad ha sido fundada por Epafrás, un discípulo de Pablo. Él les escribe debido a las mezclas que hacen entre la fe cristiana y la pagana. Por eso es una carta eminentemente "cristológica". Empieza por copiarles un Himno a Cristo: imagen de Dios, cabeza de la Iglesia, primogénito de entre los muertos, y reconciliador de TODO con su sangre. Habiendo recibido el bautismo, ellos han muerto y resucitado con Jesús. Por eso, muertos al hombre viejo, tienen que tener los mismos sentimientos de Jesús.

EFESIOS - En este escrito Pablo retoma el tema de la carta anterior de forma impersonal. No es propiamente una carta a los cristianos de Efeso, con quien ha vivido diversos años. Empieza copiando igualmente un Himno que bendice a Dios que nos ha elegido, predestinado, y redimido en Cristo. En Él hemos pasado de la muerte a la vida. Somos, pues, un solo pueblo hecho de judíos y paganos, que, por la Cruz de Cristo nos hemos convertido en FAMILIARES de Dios. Por eso "se arrodilla delante de Dios, a fin de que comprendan la profundidad de este AMOR". Y hace diversas exhortaciones: Instruir por Amor al Cuerpo de Cristo. No vivir como los paganos, sino revestidos de la santidad de Dios. Sacar bien del momento presente. Vivir unas nuevas relaciones familiares.

Cartas pastorales
I TIMOTEO
- Prisionero en Roma, antes de morir, Pablo escribe a Timoteo, su hijo amado de Listra, que lo había acompañado en diversos viajes. Ahora es obispo. Le pide que libre un buen combate, huyendo de las falsas doctrinas. Y resume el comportamiento de Jesús como un "misterio de Piedad". Por lo tanto, que también él tenga piedad, lleno del Don de Dios.

II TIMOTEO - En la 2ª carta, todavía de despido, con una ternura de padre, Pablo exhorta a Timoteo a reavivar con fortaleza el don de Dios que hay en él. Sintiendo próxima la muerte, Pablo asegura que si morimos con Cristo, también viviremos con Él. Y le aconseja que predique oportuna e inoportunamente. Él está a punto de ser ofrecido como una libación.

TITO - Siendo de origen pagano, Tito acompañó a Pablo a Jerusalén, donde él lo hizo circuncidar. Pablo le dice cómo tiene que tratar los de su comunidad, con el fin de salvar a todo el mundo. Y le recuerda que tenemos que ser un pueblo apasionado por el BIEN.

CARTA A LOS HEBREOS - Con un tono muy diferente, esta carta se cree provenir del núcleo de sacerdotes judíos convertidos al cristianismo, de qué habla los Hechos de los apóstoles (6,7). La carta tiene 3 partes: 1-El Sacerdocio de Jesús, el Hijo. 2-Jesucristo Sacerdote de la nueva Alianza (punto central). 3-Conducta de lo cristianos ante este sacerdocio.

Carta a los Romanos

CUANDO FUE ESCRITA

Durante el invierno de los años 57-58, en la ciudad de Corinto (Ac 20,2-3), Pablo dicta a Tercio (Rm 16,22) esta carta, estando en la casa de Gaio, que acoge el apóstol y toda la comunidad (16,23). La diaconisa Febe llevará el escrito a los cristianos de Roma (16,1). Cuando Pablo escribe la carta, está a punto de irse a Jerusalén a llevar el fruto de la colecta que han organizado las comunidades de Macedonia y de Acaia para ayudar a los pobres que hay en aquella comunidad (15,25-26). Aunque se siente inquieto ante este viaje, sobre todo a causa de los judíos incrédulos y de los cristianos judaïzantes (15,30-31), Pablo se muestra decidido a hacer el viaje y manifiesta que, al volver, tiene la intención de pasar por Roma, que él no conoce, de camino hacia Hispania (15,23-24), el extremo occidental del mundo conocido hasta entonces, donde tiene intención de hacer llegar el evangelio.

IMPORTANCIA DE LA CARTA

La carta a los Romanos contiene algunos de los temas más importantes de la teología paulina: la fuerza salvadora del evangelio, la doctrina de la justificación por la fe, la realidad de la vida en Cristo y con Cristo, la acción del Espíritu en los que creen.

La carta, seguramente a causa de su gran riqueza doctrinal, ha tenido mucha influencia en la historia del pensamiento cristiano. Sobre todo en momentos concretos, sus palabras han sido decisivas para la Iglesia, como durante las grandes controversias sobre el carácter gratuito de la salvación de Dios, en el siglo XVI, con la Reforma.
 

ESQUEMA DE LA CARTA

I PARTE 1-11
Jesús salva a los pecadores que tienen FE
- Todos somos pecadores, judíos y paganos 1 a 3,20
- Pero la Fe en Jesús nos hace justos por su misericordia 3,21 a 4
       · Abraham fue justo por la Fe
Por Jesucristo somos justos
- La salvación gratuita nos da la liberación del pecado y de la Ley 5-7
      · Donde estuvo el pecado de Adán, sobreabundó la gracia de Jesús, el nuevo Adán
      · Él sumergiéndonos en su muerte, nos hace servidores de Dios para una vida santa.

La obra del Espíritu

- Como ya no pesa la condena, podemos poseer la vida del Espíritu c8
     · Que es el fundamento de la filiación divina y de la esperanza cristiana

El misterio de la incredulidad judía

- A pesar del pecado actual de Israel, el PLAN de Salvación de Dios es UNIVERSAL 9-11

O riqueza del conocimiento de Dios:
TODO VIENE DE ÉL y se encamina hacia ÉL

II PARTE 12-16
Nos tenemos que amar ya que TODOS somos Hijos de Dios y SALVADOS
Después de haber visto la misericordia de Dios en la 1ª parte:
- Ofrezcámosle el culto de nuestra CARIDAD hacia los hermanos, ya que AMAR es
   la plenitud de la ley 13-13
- Respetémonos mutuamente, ya que todos "somos del Señor": los débiles y los fuertes 14-15,13

CONCLUSIÓN 15,14 a 16
El PLAN de Dios es la Buena Nueva

Pablo lo ha anunciado a los paganos para que puedan ser presentados a Dios como una Ofrenda agradable

Gloria a Aquél que tiene poder de confirmarnos en la Buena Nueva que es la revelación del PLAN escondido en el silencio de los siglos

 

texto de la carta

DIOS NOS SALVA NO POR NUESTROS MÉRITOS,
SINO PORQUE NOS AMA

parte 1 - 11

jESÚS SALVA a LOS PECADORES QUE TIENEN FE

1- todos somos pecadores: judíos y paganos
    c
1 a 3'20
(1,1-15)

El evangelio que Pablo anuncia es Jesucristo, a quien todos los pueblos deben la OBEDIENCIA de la FE:
1
Saludo 1 Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el evangelio de Dios.

2 Este evangelio, que Dios ya había prometido por sus profetas en las Escrituras santas, 3 se refiere a su Hijo, descendiente de David con respecto al linaje humano, 4 sin embargo, por obra del Espíritu Santo, entronizado como Hijo poderoso de Dios en virtud de su resurrección de entre los muertos. Él, por Jesucristo, Señor nuestro, 5 me ha hecho el don de ser apóstol para llevar a todos los pueblos a aceptar la fe, a gloria de su nombre. 6 Entre éstos estáis también vosotros, llamados por Jesucristo.

7 A todos los amados de Dios que viven en Roma y que él ha llamado a ser santos, os deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor.

Acción de gracias a Dios por ellos, y deseo de verlos

8 Primero de todo, doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo a causa de todos vosotros: por todo el mundo se habla con admiración de vuestra fe. 9 Dios, a quien doy culto en mi espíritu cuando anuncio el evangelio de su Hijo, me es testigo de cómo me acuerdo constantemente de vosotros 10 en mis plegarias: siempre le pido que me conceda finalmente la oportunidad de venir a veros. 11 Deseo vivamente visitaros para comunicaros algunos dones del Espíritu; así seréis fortalecidos, 12 o, mejor dicho, cuando esté con vosotros nos confortará la fe que tenemos en común vosotros y yo. 13 Hermanos, tenéis que saber que me he propuesto muchas veces venir a veros; pero, hasta ahora, siempre me lo ha impedido algún estorbo. Querría recoger también entre vosotros algún fruto, como lo he recogido entre los otros pueblos. 14 me debo a griegos y a bárbaros, a sabios y a ignorantes; 15 por eso, por parte mía, estoy decidido a anunciaros el evangelio también a vosotros, los que estáis en Roma.

La justicia salvadora de Dios
El evangelio es poder SALVADOR de Dios para todo el que cree.

16 Porque no me avergenzo del evangelio, que es poder de Dios para salvar todos los que creen, primero a los judíos, y después a los otros pueblos. 17 En el evangelio se revela la justicia salvadora de Dios, en virtud de la fe y con vistas a la fe. Tal como dice la Escritura:  El justo vivirá por la fe.
 

Justos por la fe EN Jesucristo, a pesar del pecado QUE todos TENEMOS
El pecado de los paganos es porque no han conocido a Dios a través de la creación

18 Ahora se revela cómo Dios castiga desde el cielo toda la impiedad y la injusticia de los hombres que ahogan la verdad con sus malas acciones. 19 Hablo de los que conocen aquello que podemos saber de Dios, porque Dios mismo se lo ha hecho conocer. 20 Desde que el mundo fue creado, el poder eterno de Dios y su divinidad, que son invisibles, se han hecho visibles a la inteligencia a través de las cosas creadas. Por eso no tienen excusa, 21 ya que, a pesar de conocer a Dios, no lo han glorificado ni le han dado gracias tal como se merece. Todo lo contrario, se han fiado de razonamientos inútiles, y su corazón insensato se ha llenado de oscuridad.

Y han adorado a los ídolos
22
Presumiendo de sabios, se han vuelto necios, 23 y han intercambiado la gloria del Dios inmortal por imágenes de hombres mortales, de pájaros, de cuadrúpedos y de reptiles. 24 por Eso Dios ha permitido que siguieran sus deseos y los ha dejado a merced de las impurezas con que profanan su propio cuerpo.
25
Han intercambiado la verdad de Dios por la mentira, venerando y adorando a las criaturas en lugar del Creador. Que él sea bendecido por los siglos. ¡Amén! 26 Por eso Dios los ha dejado a merced de pasiones vergonzosas. Las mujeres han cambiado el uso natural del sexo por un uso contra naturaleza, 27 e igualmente los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se han encendido de pasión los unos por los otros y han cometido actos infamantes, hombres con hombres. ¡Realmente, han recibido la recompensa que merecía su error!
28
I más todavía, como han rehusado reconocer a Dios, Dios los ha dejado a merced de unos criterios rechazables, que les llevan a hacer aquello que no es correcto: 29 se han llenado de todo tipo de injusticia, avaricia y maldad; se los ve llenos de envidia, homicidios, peleas, engaños, malicia; son murmuradores, 30 calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, orgullosos, vanidosos, listos para hacer el mal, rebeldes a los padres, 31 gente sin juicio ni lealtad, sin corazón ni compasión. 32 Todos éstos conocen bien el decreto de Dios según el cual los que actúan así merecen la muerte; pero no sólo se comportan de esta manera, sino que todavía aplauden a los que hacen como ellos.

El pecado de los judíos es porque juzgan a los paganos, despreciando así la BONDAD de Dios que invita al arrepentimiento, y así ellos actúan igual que los paganos

2 1 Por eso no tienes excusa, tú que te pones a hacer de juez. Cuando juzgas los otros, te condenas a ti mismo, porque haces de juez pero actúas como ellos. 2 Todo el Mundo sabe que Dios castiga justamente a los que cometen aquellos actos. 3 I tú que juzgas a los que los cometen, pero haces igual que ellos, ¿te piensas que te escaparás del juicio de Dios? 4 ¿O es que desprecias la riqueza de su bondad, de su generosidad y de su paciencia? ¿No quieres reconocer que la bondad de Dios te invita a la conversión? 5 Tu corazón endurecido, que no se quiere convertir, va acumulando castigo para el día del castigo, cuando se manifieste el justo juicio de Dios. 6 Él pagará a cada uno según sus obras: 7 la vida eterna, a los que, practicando con constancia las buenas obras, buscan la gloria, el honor y la inmortalidad; ¡8 el castigo, a los que con orgullo son rebeldes a la verdad y dóciles a la mentira! 9 Dios dará tribulaciones y angustia a todos los que hacen el mal, primero a los judíos y después en los de los otros pueblos, 10 pero gloria, honor y paz a todos los que hacen el bien, primero a los judíos y después a los de los otros pueblos. 11 Dios no hace distinción de personas.

El juicio de judíos y paganos

12 Así, pues, los que pecaron sin conocer la Ley de Moisés, irán a la perdición al margen de esta Ley; y los que pecaron conociendo la Ley, serán juzgados según esta Ley. 13 Porque delante de Dios no son justos los que escuchan la Ley: sólo son justos los que la cumplen. 14 En Efecto, hay paganos que no conocen la Ley, pero cumplen por inclinación natural aquello que la Ley manda; no tienen la Ley de Moisés, pero siguen una ley interior. 15 Así demuestran que las obras mandadas por la Ley están escritas en sus corazones: dan testimonio de los juicios de su conciencia, que los acusan o los defienden. 16 Todo eso quedará al descubierto el día en que, de acuerdo con el evangelio que os he anunciado, Dios juzgará, por medio de Jesucristo, las acciones escondidas de los hombres.

El pecado de los judíos es que enseñan a los otros,
pero ellos no cumplen la ley

17 Tú, en cambio, ostentas el título de judío, te sientes seguro porque tienes la Ley y pones tu orgullo en Dios: 18 conoces su voluntad y, instruido por la Ley, sabes discernir lo que es mejor; 19 te fías de ser guía de los ciegos, luz de los que estan en la oscuridad, 20 educador de los ignorantes, maestro de los que no saben, ya que en la Ley encuentras la expresión clara del conocimiento y de la verdad. 21 Pues bien, tú que enseñas a los otros, no te enseñas a ti mismo; tú que predicas no robar, robas; 22 tú que dices no cometas adulterio, eres adúltero; tú que detestas a los ídolos, expolias sus templos; 23 tú que pones tu orgullo en la Ley, deshonras a Dios no cumpliéndola, 24 tal como dice la Escritura: Por culpa vuestra, los paganos desprecian el nombre de Dios.

La circuncisión del corazón

25 Porque la circuncisión tiene valor si cumples la Ley; pero si no la cumples, eres como uno incircunciso. 26 En cambio, si el incircunciso observa los preceptos de la Ley, Dios lo contará como uno verdadero circunciso. 27 I así el que ha nacido pagano e incircunciso, pero cumple la Ley, te juzgará a ti, circuncidado y conocedor de la Ley, pero que no la cumples. 28 El verdadero judío no es el que aparece externamente como tal, ni la verdadera circuncisión es la que se ve externamente. 29 Es judío de verdad el que lo es por dentro, y la circuncisión verdadera es la del corazón, la que viene por el Espíritu y no en virtud de la letra de la Ley. Un hombre así no es alabado por los hombres, sino por Dios.

¿Si Dios salva a los paganos por la infidelidad de los judíos,
por qué ser fieles?

3 1 ¿Así, pues, qué ventaja tiene el judío? ¿Qué utilidad tiene la circuncisión? 2 ¡Mucha, y bajo todos los aspectos! En primer lugar, porque Dios ha confiado su palabra precisamente a los judíos. 3 I aunque algunos de ellos no han creído, ¿es que su infidelidad puede anular la fidelidad de Dios? ¡4 De ninguna manera! Dios continúa siendo fiel, aunque todos los hombres sean infieles, tal como dice la Escritura: Para que te reconozcan justo en tus palabras y triunfes cuando alguien te llame a juicio. 5 Ahora Bien, si nuestra injusticia hace resaltar la justicia salvadora de Dios, desde un punto de vista puramente humano nos podemos hacer esta pregunta: ¿Es que Dios es injusto cuando invierte su castigo? ¡6 De ninguna manera! ¿Si Dios fuera injusto, como podría juzgar el mundo? 7 Algunos dicen: Si mi infidelidad es una ocasión para que Dios muestre más gloriosamente su fidelidad, ¿todavía tendré que ser juzgado como pecador? 8 Otros me acusan de enseñar: ¡Hagamos el mal para que se siga el bien! Los que me calumnian así, merecen ser condenados.

9 Por lo tanto, nosotros, los judíos, ¿tenemos alguna ventaja? No podemos en absoluto decir del todo que no. Sin embargo, ya hemos demostrado que todos están bajo el dominio del pecado, tanto los judíos como los otros pueblos. 10 Lo dice la Escritura: No hay ningun justo, ni uno sólo. 11 No hay nadie juicioso, nadie que busque a Dios. 12 Todos juntos se han desviado y pervertido: nadie hace el bien, ni uno sólo. 13 Su garganta es un sepulcro abierto, su lengua trama engaños; Tienen en los labios veneno de víbora, 14 tienen la boca llena de maldiciones y de amargura. 15 Sus pies corren a rebosar sangre, 16 dejan por todas partes donde pasan devastación y calamidades 17 y no conocen el camino de la paz. 18 Viven sin ningún temor de Dios.
19
Ahora bien, es obvio que todo aquello que se encuentra en la Ley se dirige a los que están bajo la Ley; por eso todo el mundo tiene que callar, y el mundo entero tiene que someterse al juicio de Dios, 20 porque nadie es justo delante de Dios en virtud de las obras mandadas por la Ley. La Ley, en efecto, sólo hace conocer el pecado.

LA misericordia DIOS NOS HACE JUSTOS
Judíos y paganos justos por la fe Jesucristo

21 Ahora, en cambio, al margen de las obras de la Ley, se ha manifestado la justicia salvadora de Dios, de la cual dan testimonio los libros de la Ley y de los Profetas. 22 Por la fe en Jesucristo, Dios da su justicia a todos los que creen, sin hacer ninguna distinción, 23 ya que todos habían pecado y vivían privados de la gloria de Dios. 24 Ahora, sin embargo, él los hace justos puramente por gracia, en virtud de la redención realizada por Jesucristo. 25 Dios ha decidido que Jesucristo, con su sangre, fuera el instrumento de perdón por medio de la fe; ha mostrado así su justicia salvadora, ya que ha ido perdonando los pecados cometidos en el pasado, 26 en virtud de su misericordia. Ahora, pues, en el tiempo presente, ha mostrado su justicia salvadora; así, él, que es justo, hace justos a los que viven de la fe en Jesús.

¿27 ¿Por lo tanto, qué motivo queda a los judíos de gloriarse? Todos han sido excluidos. ¿Son excluidos por la ley de las obras? No, por la ley de la fe. 28 Nosotros sabemos, en efecto, que el hombre es hecho justo gracias a la fe, al margen de las obras de la Ley. 29 ¿O es que Dios es tan sólo Dios de los judíos? ¿No lo es también de los paganos? Sí, también lo es de los paganos, 30 ya que Dios es uno sólo, y él, por la fe, hace justos los circuncisos y los incircuncisos. 31 ¿Anulamos, pues, la Ley con la fe? Todo lo contrario: ¡la afianzamos!

El ejemplo de Abraham que es justo por la Fe
¿41 I qué diremos, pues, de Abraham, el padre de nuestro linaje? 2 Si hubiera sido justo en virtud de sus obras, habría tenido motivos de gloriarse, pero no delante de Dios. 3 En efecto, dice la Escritura: Abraham creyó a Dios, y Dios se lo contó como justicia. 4 Al que ha hecho alguna obra, no le cuentan el salario como un regalo sino como paga de una deuda; 5 mientras que al que no ha hecho ninguna obra, pero cree en aquél que hace justos a los que eran malos, Dios le cuenta su fe como justicia. 6 También David proclama feliz el hombre que Dios cuenta como justo al margen de las obras, y dice: ¡7 Felices los que han visto perdonadas sus faltas y cubiertos por un velo sus pecados! ¡8 Feliz el hombre a quien el Señor no tiene en cuenta el pecado!
9
Sin Embargo, las palabras de esta dicha, ¿se aplican sólo a los circuncisos, o también a los incircuncisos? Hemos dicho que Dios contó la fe de Abraham como justicia. 10 Sin embargo, ¿cuando la contó: ¿antes o después de su circuncisión? Fue cuando todavía era incircunciso. 11 Precisamente Abraham recibió la circuncisión como signo y sello de la justicia que había obtenido por la fe ya antes de circuncidarse. Y así él es padre de todos los que creen: de los incircuncisos, a quien Dios ha contado la fe como justicia, 12 y también de los circuncisos que, a más de serlo, siguen las huellas de la fe que nuestro padre Abraham ya tenía antes de la circuncisión.

Gratuitamente TODOS somos hijos de Abraham
13 Abraham y su descendencia no recibieron la promesa de poseer en herencia el mundo en virtud de la Ley, sino en virtud de la justicia que se obtiene por la fe. 14 De hecho, si la herencia se consiguiera en virtud de la Ley, la fe no sería nada, y la promesa quedaría anulada; 15 por otra parte, la Ley comporta un castigo, porque, donde no hay Ley, tampoco hay transgresión. 16 Por eso los que ahora son herederos en virtud de la fe, lo son por pura gracia. La promesa, pues, quedó asegurada a toda la descendencia, no tan sólo a los que tenían que observar la Ley, sino también a los que participan de la fe de Abraham, que es padre de todos nosotros, 17 tal como dice la Escritura: Te he hecho padre de una multitud de pueblos. Abraham creyó a Dios, que hace revivir a los muertos y llama a la existencia a aquello que no existía. 18 Esperando contra toda esperanza, creyó y llegó a ser padre de una multitud de pueblos, de acuerdo con lo que dice la Escritura: Así será tu descendencia. 19 Abraham no desfalleció en la fe a pesar de saber que, a sus casi cien años, ya tenía el cuerpo amortiguado, como muertas estaban las entrañas de Sara.

Como Abraham, Dios nos tiene en cuenta la FE en la resurrección
20
Al contrario, ante la promesa de Dios, no se dejó llevar por la incredulidad, sino que fortaleció su fe y dio gloria a Dios. 21 Estaba del todo convencido que Dios es lo bastante poderoso como para cumplir aquello que ha prometido. 22 Por eso también leemos: Se lo contó como justicia. 23 I si se escribió se lo contó, no fue tan sólo para él, 24 sino también para nosotros, a quien Dios también tenía que contar la fe: nosotros, que creemos en aquél que resucitó de entre los muertos a Jesús, Señor nuestro, 25 entregado a la muerte para perdonarnos los pecados y resucitado para hacernos justos.

POR JESÚS, el nuevo adAN todos SOMOS JUSTOS

riquezas de la justificación: la salvación gratuita aporta la liberación del pecado y de la ley 5-7

De la Ley a la vida en el Espíritu
Justificados y salvados por Jesucrito podemos gloriarnos de Él

5
1 Ahora, pues, que somos justos por la fe, estamos en paz con Dios gracias a nuestro Señor Jesucristo. 2 Por él, en virtud de la fe, tenemos entrada en esta gracia que ya poseemos en firme, y por él hemos recibido el honor de esperar la gloria de Dios. 3 Más aún: incluso en las tribulaciones encontramos motivo de gloriarnos, porque sabemos que la tribulación engendra paciencia; 4 la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza. 5 I la esperanza no engaña, porque Dios, dándonos el Espíritu Santo, ha puesto su amor en los nuestros corazones. 6 Porque, cuando todavía éramos del todo débiles, Cristo, en el tiempo fijado por Dios, murió por los que éramos malos. 7 De hecho, a duras penas encontraríamos a alguien que quisiera morir por un hombre justo; mejor dicho, quizás sí que alguien estaría dispuesto a morir por un hombre bueno. 8 Pero Dios ha dado prueba del amor que nos tiene, porque Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. 9 Con mucha más razón, pues, ahora que somos justos por la sangre de Cristo, seremos salvados del castigo gracias al mismo Cristo. 10 Porque, si cuando todavía éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que ya estamos reconciliados seremos salvados gracias a su vida. 11 Más aún: gracias a nuestro Señor Jesucristo, que ahora nos ha reconciliado, encontramos motivo de gloriarnos en Dios.

Con Jesucristo, ha empezado una nueva descendencia
A pesa
r de que Adán pecó, con Jesús ha sobreabundado la gracia

12 Por obra de un solo hombre entró el pecado en el mundo, y con el pecado entró también la muerte; y así la muerte se ha extendido a todos los hombres, ya que todos han pecado. 13 Antes de que la Ley fuera dada, el pecado ya existía en el mundo, aunque, mientras no hay Ley, el pecado no puede ser sancionado. 14 Sin embargo, la muerte imperó durante el tiempo que va de Adán a Moisés, hasta sobre aquéllos que no pecaron con una transgresión parecida a la de Adán, que prefiguraba al que tenía que venir.

15 Pero el don no tiene comparación con la falta, porque si tantos han muerto por la falta de uno sólo, de forma mucho más abundosa se ha extendido sobre todos la gracia de Dios y el don de la gracia que viene por un solo hombre, Jesucristo. 16 De hecho, el don tampoco tiene comparación con las consecuencias del pecado de uno sólo: el pecado de un solo hombre ha hecho que el juicio acabara en condena, mientras que, después de muchas faltas, el don acaba haciéndonos justos. 17 Así, pues, si por la falta de uno,  la muerte ha imperado por culpa de él, mucho más los que reciben esta sobreabundancia de gracia y el don de la justicia vivirán y reinarán gracias a Jesucristo.

18 Por lo Tanto, así como por la falta de un solo hombre la condena se ha extendido a todos los hombres, también, porque ha sido justo uno solo, todos los hombres son justos y obtienen la vida. 19 Así como por la desobediencia de uno, todos se han convertido en pecadores, también por la obediencia de uno, todos serán justos.

20 La Ley, pues, llegó y, como consecuencia, aumentaron las faltas; pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, 21 de manera que, así como el pecado imperaba mediante la muerte, también ahora impere la gracia mediante la justicia salvadora y nos lleve a la vida eterna, por Jesucristo, Señor nuestro.

LA VIDA NUEVA: POR LA "MUERTE"y la LIBERACIÓN
 DEL PECADO Y DE LA LEY
Sumergiéndonos en su muerte,
somos servidores
 de D
ios por una vida santa
¿6
1 Qué diremos, pues? ¿Tenemos que continuar en el pecado para que abunde más la gracia? ¡2 De ninguna manera! ¿Los que hemos muerto al pecado, como podríamos vivir todavía en el pecado? 3 ¿O ignoráis que todos los que hemos sido bautizados en Jesucristo hemos sido sumergidos en su muerte? 4 Por el bautismo hemos muerto y hemos sido sepultados con él, para que, así como Cristo, por la acción poderosa de Padre, resucitó de entre los muertos, también nosotros emprendamos una nueva vida. 5 Y si nosotros hemos sido unidos a él por esta muerte parecida a la suya, también lo estaremos por su resurrección. 6 Sepámoslo bien: aquello que éramos antes ha sido crucificado con él; es decir, nuestro yo dominado por el pecado ha sido destruido para que ya no seamos más esclavos del pecado. 7 Los que hemos muerto, hemos sido liberados del pecado.

8 I si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él. 9 Sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, la muerte ya no tiene ningún dominio sobre él. 10 Cuando él murió, murió al pecado de una vez por todas, pero ahora que vive, vive para Dios. 11 Igualmente vosotros, tenéos por muertos al pecado, pero vivos para Dios Jesucristo.

Liberados de la esclavitud del pecado, entramos al servicio del Bien
12 Ahora, por lo tanto, no dejéis reinar más el pecado en vuestro cuerpo mortal, no os sometáis a sus pasiones. 13 No pongáis los miembros de vuestro cuerpo al servicio del pecado como instrumentos para hacer el mal; más bien ofreceos a Dios como quien ha pasado de muerte a vida, y poned vuestros miembros al servicio de Dios como instrumentos para hacer el bien. 14 El pecado ya no tendrá ningún dominio encima vuestro. Vosotros ya no estáis bajo la Ley, sino bajo la gracia.

¿15 Qué, pues? Porque ya no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia, ¿nos es permitido pecar? ¡De ninguna manera! 16 Sabéis bien que, si os ponéis como esclavos al servicio de alguien para obedecerlo, de hecho sois esclavos del dueño que obedecéis: por lo tanto, o bien os sometéis al pecado, que lleva a la muerte, o bien obedecéis a Dios, que da la justicia. 17 Vosotros erais esclavos del pecado, pero os habéis sometido de corazón a la doctrina que os ha sido enseñada. ¡Demos gracias a Dios! 18 Así, libres de la esclavitud del pecado, os habéis convertido en esclavos al servicio de la justicia de Dios.

Llevad una vida santa, como don gratuito de Dios
19 (Como sois débiles, os estoy hablando con comparaciones humanas.) Así como pusisteis vuestros miembros como esclavos al servicio de la impureza y de la injusticia y llevabais una vida indigna, poneos ahora como esclavos al servicio de la justicia de Dios y llevad una vida santa. 20 Mientras erais esclavos del pecado, os encontrabais al margen de esta justicia. ¿21 Pero ¿qué fruto sacabais, de aquella vida? Ahora os avergonzáis, porque, sin duda, llevaba a la muerte. 22 En cambio, ahora, libres de la esclavitud del pecado y convertidos en esclavos al servicio de Dios, dais el fruto de una vida santa, que os llevará a la vida eterna. 23 La paga del pecado es la muerte, pero el don que Dios nos hace en Jesucristo, Señor nuestro, es la vida eterna.

Por la muerte de Cristo, liberados del poder de la Ley que nos hace conocer el pecado
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1 Hermanos, os hablo como gente entendida en leyes: ya sabéis que la ley tiene poder sobre las personas sólo mientras viven. 2 Así, la ley ata la mujer casada a su marido mientras él vive; pero si el marido muere, la mujer queda desatada de la ley que la vinculaba al marido. 3 Por lo tanto, si la mujer se une a otro hombre mientras vive el marido, comete adulterio; pero si el marido muere, queda libre de aquella ley y puede unirse a otro hombre sin devenir adúltera.
4 Pues bien, también vosotros, hermanos míos, moristeis a la Ley de Moisès por medio de la muerte de Cristo. Así habéis pasado a ser de otro, de aquél que ha resucitado de entre los muertos; y ahora dais frutos para Dios. 5 Cuando estábamos a merced de los deseos terrenales, las pasiones que llevan al pecado, desveladas por la Ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo y nos hacían dar frutos que llevan a la muerte. 6 Pero ahora hemos sido desatados de la Ley y hemos muerto a aquello que nos tenía prisioneros; ahora servimos a Dios de acuerdo con el camino nuevo del Espíritu y no según la letra envejecida de la Ley.
¿7
Qué diremos, pues? ¿Que la Ley es pecado? ¡De ninguna manera! Sin embargo, no he conocido el pecado sino por la Ley. Si la Ley no hubiera dicho: No tengas malos deseos, yo no habría tenido ningún mal deseo. 8 Pero el pecado aprovechó la ocasión que le brindaba este mandamiento y suscitó en mí todo tipo de malos deseos; porque, sin Ley, el pecado está muerto. 9 En otro tiempo, yo vivía sin la Ley, pero vino el mandamiento, el pecado revivió, 10 y yo morí. De esta manera, el mandamiento que tenía que llevarme a la vida me llevó a la muerte: 11 el pecado aprovechó la ocasión que le brindaba el mandamiento de la Ley, me engañó y, valiéndose del mandamiento, me hizo morir. 12 Por lo tanto, la Ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno.
13
Ahora Bien, ¿es posible que una cosa buena me haya llevado a la muerte? ¡De ninguna manera! Es el pecado lo que se ha servido de una cosa buena y me ha llevado a la muerte; sirviéndose del mandamiento, ha aparecido realmente como pecado y así su enorme malicia ha quedado en evidencia.

14
Sabemos que la Ley es espiritual; pero yo soy terrenal, y estoy vendido como esclavo al pecado. 15 No entiendo qué hago, porque no hago aquello que quiero, sino aquello que detesto. 16 Si hago, pues, aquello que no quiero, reconozco que la Ley es buena; 17 pero entonces no soy yo quien actúa así, sino el pecado que habita dentro de mi.

L
iberados del mal que hacemos sin querer, y del bien que queremos y no hacemos

18 Sé que el bien no habita dentro de mi, es decir, que soy débil. Veo que soy capaz de querer el bien, pero no de hacerlo: 19 no hago el bien que querría, sino el malo que no querría. 20 Si hago, pues, aquello que no quiero, claro está que no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita dentro de mi. 21 Me encuentro, por lo tanto, que querría hacer el bien, pero al mismo tiempo constato eso: sólo soy capaz de hacer el mal. 22 Si sigo la razón, me gusta cumplir la ley de Dios, 23 pero veo en los miembros de mi cuerpo otra ley que combate contra la ley de mi razón y me tiene prisionero: es la ley del pecado que llevo dentro de mi. ¡24 Qué desdichado soy! ¿Quién me liberará de este cuerpo que me lleva a la muerte? ¡25 Dios, a quien doy gracias por Jesucristo, Señor nuestro!
Me encuentro, pues, que con la razón sirvo la ley de Dios; sin embargo,
como hombre  débil que soy, sirvo al mismo tiempo la ley del pecado.

la obra del espíritu

INTRODUCCIÓN A ROMANOS 8

Después de haber dicho que todos somos pecadores, que la salvación nos viene por la FE Jesús, que esta Salvación es GRATUITA y que nos da la LIBERACIÓN del pecado y de la Ley:

E
l capítulo 8 nos habla de la VIDA del ESPÍRITU, fundamento de nuestra Esperanza:
- La vida del Espíritu

Con el Espíritu cumplimos la Justicia de la Ley, que es el AMOR.
Los intereses de la carne llevan a la muerte, los del Espíritu a la Vida
Aunque tengamos que morir, Aquél que ha Resucitado a Jesús,
gracias al Espíritu nos resucitará a nosotros.
Ya que el Espíritu nos hace Hijos de Dios, a quien podemos llamar PADRE.
- Salvados en esperanza
El universo gime esperando ser liberado
Y también nosotros, que tenemos el Espíritu como primicias, gemimos con él esperando ser plenamente HIJOS
Nosotros rogamos por el Espíritu, que intercede por nosotros con gemidos inefables
Somos destinados a ser imágenes del Hijo, como llamados, justificados y glorificados

- Nadie nos puede separar del amor de Dios en Cristo

Dios que no compadeció al propio Hijo, nos lo da TODO en Él.
¿Quién nos puede condenar, pues?
¿Quién nos puede separar de Cristo que murió, resucitó, y se sienta a la derecha de Dios intercediendo por nosotros?
La tribulación, la angustia, la persecución, la muerte ... sufridas por amor a Aquél que murió, y sabiendo que "todo lo podemos con su fuerza", nos hacen VENCEDORES en Él
.

NADA, pues, nos puede separar del AMOR DE DIOS
que se ha manifestado a nosotros, A TRAVÉS DE JESUCRISTO


como ya no pesa la condena,
podemos poseer la vida del espíritu

Cumpliendo la Ley del Espíritu viviremos la filiación y la esperanza
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1 Ahora ya no pesa ningún tipo de condena sobre los que viven en Jesucristo, 2 porque la ley del Espíritu, que da la vida en Jesucristo, te ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. 3 Dios ha hecho aquello que la Ley no tenía fuerzas para hacer a causa de la debilidad humana: enviando a su propio Hijo, hecho semejante a un hombre pecador y ofrecido en sacrificio por el pecado, Dios ha condenado el pecado que hay en el hombre 4 para que las exigencias justas de la Ley se cumplan en nosotros, que no vivimos de acuerdo con los deseos terrenales sino de acuerdo con el Espíritu. 5 Los que siguen los deseos terrenales se interesan por las cosas terrenales; los que siguen los impulsos del Espíritu se interesan por las cosas del Espíritu. 6 Los intereses terrenales llevan a la muerte, mientras que los del Espíritu llevan a la vida y a la paz. 7 Y es que los intereses terrenales llevan a la enemistad con Dios, ya que no quieren someterse a su ley ni se podrían someter. 8 Por eso los que viven de acuerdo con los deseos terrenales no pueden complacer a Dios.

9 Ahora Bien, vosotros no vivís de acuerdo con los deseos terrenales, sino que de acuerdo con el Espíritu, porque el Espíritu de Dios habita en vosotros, y si alguien de vosotros no tuviera el Espíritu de Cristo, no sería de Cristo. 10 Pero si Cristo está en vosotros, aunque vuestro cuerpo tenga que morir por culpa del pecado, el Espíritu os da la vida, ya que Dios os ha hecho justos. 11 I si habita en vosotros el Espíritu de aquél que resucitó a Jesús de entre los muertos, también, gracias a su Espíritu que habita en vosotros, aquél que resucitó a Cristo de entre los muertos dará la vida a vuestros cuerpos mortales.

              El Espíritu nos hace hijos de Dios
12
Así, pues, hermanos, nosotros tenemos una deuda, pero no con los deseos terrenales para que tengamos que vivir según estos deseos. 13 Si vivierais así, moriríais; en cambio, si por el Espíritu hacéis morir las obras terrenales, viviréis. 14 Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. 15 Porque vosotros no habéis recibido un espíritu de esclavos que no os haga volver a caer en el temor, sino el Espíritu que nos ha hecho hijos y que nos hace llamar: «Abba, Pare!» 16 Así el Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio que somos hijos de Dios. 17 I si somos hijos, también somos herederos: herederos de Dios y herederos con Cristo, ya que, sufriendo con él, seremos también glorificados con él.

La creación y todos nosotros
ESPERAMOS que
se revele la glorificación del hijos de Dios
18 Yo pienso que los sufrimientos del mundo presente no son nada comparados con la gloria que se tiene que revelar en nosotros. 19 Porque el universo creado espera con impaciencia que la gloria de los hijos de Dios se revele plenamente: 20 el universo creado se encuentra sometido al fracaso, no por gusto, sino porque alguien lo ha sometido, pero mantiene la esperanza 21 que también él será liberado de la esclavitud de la corrupción y obtendrá la libertad y la gloria de los hijos de Dios. 22 Sabemos que hasta ahora todo el universo creado gime y sufre dolores de parto. 23 Y no sólo él; también nosotros, que poseemos al Espíritu como primicias de lo que vendrá, gemimos dentro nuestro, anhelando ser plenamente hijos, cuando nuestro cuerpo sea redimido. 24 Hemos sido salvados, pero sólo esperanza. Ahora bien, ver lo que se espera no es esperanza: ¿aquello que se ve, por qué se tiene que esperar? 25 Pero nosotros esperamos aquello que no vemos, y lo anhelamos con constancia.

              El Espíritu nos ayuda a rogar
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Igualmente, el Espíritu viene a ayudar a nuestra debilidad: nosotros no sabemos cómo tenemos que rogar, pero el mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos que no se pueden expresar. 27 I el que conoce los corazones sabe cuál es el querer del Espíritu: el Espíritu intercede a favor del pueblo santo tal como Dios quiere. 28 Sabemos que Dios lo dispone todo para el bien de los que lo aman, de aquellos a quienes él ha decidido llamar; 29 porque él, que los conocía desde siempre, les ha destinado a ser imagen de su Hijo, que así ha sido el primero de una multitud de hermanos. 30 I a los que había destinado, también los ha llamado; y a los que ha llamado, también los ha hecho justos; y a los que ha hecho justos, también los glorifica.

      ¿Quién nos puede separar del amor a Cristo?
     FUNDAMENTO DE la ESPERANZA CRISTIANA
¿31 Qué diremos, pues, delante de eso? ¿Si tenemos a Dios con nosotros, quién tendremos en contra? ¿32 Él, que no compadeció a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, como no nos lo dará todo junto con él? ¿33 Quién se alzará para acusar a los elegidos de Dios, si Dios mismo los hace justos? ¿34 Quién osará condenarlos, si Jesucristo mismo murió, más aun, resucitó, está a la derecha de Dios e intercede por nosotros? ¿35 Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la muerte violenta? 36 Tal como dice la Escritura: Es por ti que vamos muriendo todo el día, y somos considerados como corderos llevados a matar. 37 Sin Embargo, de todo eso, salimos plenamente vencedores gracias a aquél que nos ama. 38 Estoy cierto que: ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las potencias, ni el presente ni el futuro, ni los poderes, 39 ni el mundo de arriba ni el de abajo, ni nada del universo creado nos podrá separar del amor de Dios que se ha manifestado en Jesucristo, Señor nuestro.

EL MISTERIO DE LA INCREDULIDAD JUDÍA

A PESAR DEL PECADO ACTUAL DE ISRAEL, EL PLAN DE SALVACIÓN DE DIOS ES UNIVERSAL 9-11

Lugar de Israel dentro de esta SALVACIÓN GRATUITA de Dios: Israel es el pueblo escogido por Dios, ya que de él ha salido Cristo y las promesas de Dios. Pero Dios tiene compasión de quien quiere
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1 Unido a Cristo y teniendo por testigo mi propia conciencia guiada por el Espíritu Santo, declaro con toda verdad, y no miento, 2 que siento una gran tristeza y un dolor constante en el fondo del corazón. ¡3 Por el bien de mis hermanos, la gente de mi linaje, yo mismo desearía ser maldecido y separado de Cristo! 4 Como israelitas, les pertenecen la gracia de ser hijos, la gloria de Dios, las alianzas, la Ley, el culto y las promesas; 5 también son de ellos los patriarcas, y, como hombre, ha salido de ellos Cristo, que es Dios y está por encima de todo. Sea bendecido para siempre. Amén.

6 I no es en absoluto que la palabra de Dios haya fallado, ya que no todos los israelitas de nacimiento forman el Israel verdadero, 7 ni por el solo hecho de ser descendencia de Abraham son todos hijos. Al contrario, la Escritura dice: La descendencia que llevará tu nombre será la de Isaac. 8 Es Decir, que no todos los descendientes de Abraham son hijos de Dios; sólo cuentan como descendencia a los que han nacido en virtud de la promesa. 9 I éstas son las palabras de la promesa: Volveré, y Sara habrá tenido un hijo.
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Más aun, está también el caso de Rebeca, que concibió a dos hijos de un solo hombre, Isaac, nuestro padre. 11 Pues bien, cuando todavía no habían nacido, ni habían hecho nada de bueno o malo, se confirmó la libre elección de Dios, 12 que no depende de las obras humanas, sino de él mismo. Él anunció a Rebeca: El mayor servirá al más pequeño.

13 Tal como también dice la Esc