Í N D I C E

    Espiritualidad benedictina
    Oración Monástica
    Vida de San Benito
    Dichos de los Padres del Desierto
    El último lugar   (anécdota)
    Vida comunitaria
    Historia Monástica
    Proyecto de vida y de seguimiento
    Quienes son los Padres del Desierto
    Reforma Monástica de los siglos X-XI
    Sta. Escolástica y el monaquismo femenino
    Vida de S.Benito (origen del monaquismo)
    Qué parte del evangelio profundizan los benedictinos
    Monasterios benedictinos de España
    ¿Qué es un monasterio benedictino?
    ¿Por qué la música es importante para la plegaria?
    Semejanzas entre nuestros monasterios y los de la Edad Media
    ¿Por qué los monasterios no estan donde se les necessita?
    ¿Cómo rogar en un mundo indiferente?
    La dirección espiritual

 ESPIRITUALIDAD  BENEDICTINA         

Es difícil explicar en pocas palabras la espiritualidad benedictina. Me fijaré, sobre todo, en cómo la vivimos hoy. Pienso que tiene dos ejes principales: Jesucristo y los Hermanos.

Respecto a Jesús, S. Benito nos dice: "no anteponer nada al amor de Cristo" y también: "no anteponer nada al Oficio Divino (la oración litúrgica)".
A Jesús lo encuentras siempre y en todo, porque todo el ambiente del Monasterio te lo presenta. La celda, principalmente, se convierte no sólo en tu ámbito personal, sino en lugar privilegiado para vivir el diálogo a solas con Él. 
Pero lo encuentras, también, cuando estás en la iglesia rezando comunitariamente. Los salmos, las lecturas del evangelio, las palabras de los Padres de la Iglesia, la Eucaristía de cada día... son momentos indispensables para irnos impregnando de su Espíritu.

Los Hermanos son el otro polo donde se enraíza la vida benedictina. S. Benito recomienda "que practiquen castamente el amor fraterno", soportando mutuamente "las debilidades tanto físicas como morales"
Para los benedictinos, el aprecio por la comunidad es la forma más real de demostrar el amor a Jesús. Y cuando te encuentras aceptado tal como eres, con los propios defectos, sientes que tienes una familia al lado, en lo bueno y en lo malo. Y esto es un valor muy difícil de encontrar en nuestro mundo. 

De estos dos ejes pienso que viene, especialmente, la FELICIDAD y la PAZ, que uno encuentra en los monasterios.

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 LA  ORACIÓN MONÁSTICA

Estas líneas quieren ser tan sólo un breve resumen de este tema tan central en nuestras vidas.

 Repasando los ejes principales de la plegaria en el monasterio, podríamos decir que en Maitines el salmo 94 es un punto de referencia. Tras invitar a toda la Humanidad en el "Venid" del comienzo, sentimos que, a lo largo del salmo, adoramos a Dios junto a toda la creación. Es imposible nombrar los salmos uno a uno pero qué bonito es hacer pasar por el corazón todos los sentimientos y reacciones que cada uno nos aporta!. San Agustín recomienda decirlos no sólo en clave personal sino unidos a Jesús y por toda la Humanidad.
La 1ª lectura bíblica es la que da el tema a la 2ª, que generalmente es de los Padres de la Iglesia. En una te introduces en la Palabra de Dios, siempre rica, "viva y eficaz". Y la 2ª es el “testamento espiritual” que nos han dejado los grandes hombres de la Iglesia. Hacerlo tuyo te introduce en la larga y rica tradición eclesial.

Los Laudes al amanecer, generalmente mientras las cimas de Montserrat que vemos por el gran ventanal toman los colores más bonitos del día, podrían quedar centrados en el final del “Benedictus”: “nos visitará el sol que nace de lo alto”. Realmente, en esta hora previa a la Eucaristía, Jesús está ya próximo como dice uno de los himnos (“vigilate iam sum proximus”).

En el Evangelio de cada Eucaristía, Jesús nos hace vivir el misterio de su vida y la anáfora nos sitúa al pie de la cruz redentora del primer Viernes Santo de la historia. Misterio que acaba con la COMÚN-UNIÓN cuando, comiendo su cuerpo y bebiendo su sangre, repetimos el gesto central de la hermandad. 

De la plegaria del mediodía es importante el fragmento del salmo 118, que recitamos diariamente. Dicen que es el salmo que toca la cima de la mística judía. Y rezándolo te das cuenta de que es así de verdad. 

De Vísperas podríamos resaltar el Magníficat con la bella imagen de la Virgen de nuestra iglesia iluminada y el Padrenuestro. Son dos momentos muy significativos.

Las Completas son como un "buenas noches" a Dios antes del descanso nocturno.

Al hacer la Profesión Monástica se nos entrega el libro de la Oración para que hagamos nuestro "ministerio" especial: Hablar a Dios de los hombres y hablar a los hombres de Dios. Esto es lo que intentamos hacer por todos los medios, incluidos los virtuales. 

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 VIDA DE SAN BENITO
Nacido el 480 y muerto en el 547, Benito de Nursia ha sido uno de los hombres más influyentes en la historia. 
Él, que creía haber escrito tan sólo una "mínima Regla" para principiantes que quieren entrar en la escuela de Dios, ha tenido un papel más relevante en la historia de Europa que no otros muchos hombres con gran poder en sus manos.

Ante la dificultad de resumir la figura de San Benito en unas pocas líneas, quizás sea bueno dejar que hable él mismo a través de uno de los capítulos más importantes de su Regla. El capítulo 72, fruto de su madurez, puede presentar mejor que ningún otro texto, su pensamiento central.

"Así como hay un celo amargo que aleja de Dios, también hay un celo bueno que nos acerca a Él. Este el es los monjes han de practicar, o sea, que tengan paciencia ante las debilidades tanto físicas como morales de los otros, y que busquen aquello que agrada a los otros y no a sí mismos. Entonces se amarán mutuamente con un amor sincero y humilde, sin anteponer nada al amor de Cristo (que se hace presente en el abad y en los hermanos) el cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna."

Admirarse en el espíritu y la simplicidad de estas palabras podría ser el mejor camino para continuar renovando hoy nuestra vieja Europa. Un deseo bien actual.

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 DICHOS DE LOS PADRES DEL DESIERTO

CONVERTIRSE
He aquí una voz que nos llama, hasta el día de nuestro último respiro: "CONVIÉRTETE HOY". 

COMPLACER A DIOS
Un día preguntaron al abad Antonio qué era necesario para complacer a Dios. Contestó: allí donde vayas, lleva siempre ante los ojos a Dios.

LAS TRES COSAS QUE QUIERE DIOS
San Gregorio dice que Dios exige tres cosas al bautizado: la FE en el alma, la LEALTAD en la lengua y la CASTIDAD en el cuerpo.

EL HONOR A LOS OJOS DE DIOS
José de Tebas dice que hay tres clases de personas honoradas a los ojos de Dios: los enfermos que soportan todo con buen ánimo, los que hacen aquello que aconsejan a los otros, y los que obran de acuerdo con sus verdaderos deseos interiores. 

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 EL ÚLTIMO LUGAR (anécdota)

Cuentan de un abad que un día hizo esta confesión:

Cuando entré en el monasterio -dijo- yo quería ser el primero en todo: el más sabio, el más santo, el más humilde, el monje más bueno.

Después, con los años, fui descubriendo que tenía que aprender a estar contento de ocupar el último lugar. Es decir, no rehusar ser molestado, servir sin esperar nada a cambio, alegrarme de los éxitos de los otros como si fueran míos, y no hundirme demasiado por los propios fracasos, sabiendo que forman parte de la trama de la vida.

Un día, rezando ante del nacimiento, me pareció que Jesús me decía:
El último lugar es el que yo escogí y no cedo a nadie. Si quieres, lo puedes COMPARTIR  conmigo.
 

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 VIDA COMUNITARIA
Cuentan que una comunidad pasaba una etapa de crisis muy fuerte. Los monjes no se podían relacionar entre ellos. Todo eran críticas y divisiones.

Un día se presentó un forastero que, enseguida, se dio cuenta de la situación. Entonces les dijo: esta mañana, rezando, Jesús me ha comunicado que está presente en uno de vosotros, pero no me ha dicho en quién.

Entonces todos empezaron a preguntarse quién podía ser Jesús: quizás el portero, o el mayordomo, o el hortelano, o el cocinero...

Así comenzaron un diálogo fraterno entre ellos, no fuera que los malos tratos se los hicieran a Jesús.

Al poco tiempo, la comunión había vuelto al monasterio. Jesús estaba presente en TODOS.

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 HISTORIA MONÁSTICA

Al acabar las persecuciones, que hicieron tantos mártires entre los primeros cristianos, los monjes comenzaron a llevar una vida cristiana radical. Querían ser los "nuevos mártires" a través de la vida cotidiana. 

Los primeros monjes comenzaron en Egipto alrededor de San Antonio abad (251). Enseguida se extendieron hacia Palestina, por ser la tierra de Jesús. Las primeras comunidades se instalaron en Gaza (hoy tan martirizada). Doroteo de Gaza es un hombre extraordinario, sus libros nos ayudan a conocer a fondo las reacciones de la persona humana. También en Jerusalén y Belén se fundaron muchos monasterios.

De Palestina el monaquismo se extendió hacia Asia Menor, donde San Basilio comenzó la vida "cenobítica", comunitaria, tal como lo vivimos ahora. San Benito (s.VI), instauró esta vida en Italia. Por eso se le considera el Padre de los monjes de occidente.
Los monjes de San Benito evangelizaron Europa en los siglos VII y VIII. Primero encontramos a San Agustín de Canterbury, y después San Bonifacio. Su característica fue expandir no sólo la Biblia, enseñando a leer a los campesinos, sin también  la cultura y la agricultura.
Durante los siglos X y XI, la abadía de Cluny (muy cerca de Taizé), a través de 5 abades que fueron "santos", tuvo una gran influencia en aquella sociedad medieval.

En el s. XIII San Bernardo, abrazando la vida benedictina, la transformó acentuando el trabajo agrícola, en vez del intelectual. Así nació la Orden del Cister.

Durante el s. XV, en occidente, se aprobaron otras Reglas diferentes a la de San Benito, que dio lugar a la formación de diferentes órdenes conventuales: Clarisas, Carmelitas, etc. En Oriente se practica una sola forma de vida monástica.

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 PROYECTO  DE  VIDA  Y  DE  SEGUIMIENTO

Comprometerse es un proyecto de vida y seguirlo no es una tarea fácil. El primer paso creo que es verlo claro. Hay una anécdota de los Padres del Desierto bastante iluminadora.

"Una vez un perro vio una liebre y se puso a ladrar corriendo detrás de ella. Los otros perros, cuando lo vieron, se pusieron a correr como él. Todos iban juntos pero, al cabo de una hora, los otros se cansaron mientras que el que había visto la liebre no desfalleció hasta la que la encontró".

Quien no ha visto a Alguien, quien no le ha encontrado de alguna manera, quien no se siente atraído irresistiblemente por un Ideal, después de un tiempo de búsqueda, se cansa. Tan sólo persevera el que se da cuenta que la vida que ha escogido le lleva allí donde quería. El que cada día está más convencido que el proyecto iniciado vale la pena, y lo continúa persiguiendo a lo largo de toda su vida. 
Porque realmente el PROYECTO es capaz de llenarte hasta el último día.

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 QUIEN SON LOS PADRES DEL DESIERTO
Entre los muchos temas pedidos, que están esperando respuesta, hay éste, tan amado por nosotras. Hablar de los Padres de Desierto es como ir a las raíces más próximas al EVANGELIO.

Nombramos Padres del Desierto, sobre todo, a los que empezaron la vida monástica en Egipto entre los años 350-450, que es la edad de oro de este movimiento.

El fundador fue S. Antonio Abad. Nace en el 252, se hace monje al 271, y muere al 350. De él dice su biógrafo (S. Atanasio), que hizo del evangelio su vida, practicando la justicia, la fortaleza, el amor a los pobres, la mansedumbre y la hospitalidad. Crea un estilo de vida donde las personas "respiran Cristo".

De entre los muchos apotegmas (anécdotas) que se explican de él, escojo una. Una vez fueron unos universitarios a preguntarle qué libro de la Bíblia consideraba más importante. Señalando el horizonte, con los brazos extendidos de levante hasta poniente, los respondió: "si no sabéis leer el libro de la naturaleza, no seréis capaces de entender ningún otro libro". Porque quién no encuentra Dios en las cosas que Él ha creado, tampoco lo encontrará en la Palabra que de Él se ha escrito.

Sus seguidores ocuparon tres Desiertos de Egipto:
El de Nítria (cerca del delta del Nilo) fundado por abbá Ammón. Se dice que después de vivir 18 años con su mujer, decidieron abrazar los dos la vida ascética. Ella convirtió su casa en un Monasterio, y él se fue a Nítria donde se le unieron muchos otros monjes.

El desierto de Escete, 18 Kms en el sur de Nítria, tiene como monje más famoso a Macario el grande (390). A pesar de ser un riguroso asceta (haciendo muchos ayunos y penitencias), siempre practicó una gran comprensión hacia los demás. Se dice de él que una vez fue un chico con el deseo de unírsele, pero a la hora de trabajar, el joven dijo que era un escándalo que los monjes trabajaran, que lo propio de los monjes era orar. Macario le respetó la decisión, pero cuando fue la hora de comer dijo que lo dejaran rogando. Al darse cuenta de que ya era noche, el joven preguntó como era que no lo habían avisado para la comida. Entonces Macario le respondió que él era un monje demasiado perfecto para ir a comer...
Discípulos de Macario son abbá Sisoes, abbá Moisès, abbá Poimén, y muchos otros.

Y el de Las Celdas o de la Tebaida a 60 Kms de Escete. El monje más célebre es Evagrio. De él hemos sacado una de las mejores definiciones de la vida Monástica: "son los que viven separados de todos, pero unidos a TODO".

Y lo más sorprendente de éstos hombres de Dios es el espíritu con qué aplican el evangelio a la vida. Tienen una apertura desconcertante, propia de aquéllos que viven guiados por el ESPÍRITU de AMOR.

Hay que distinguir entre los "Padres del Desierto" (monjes) y los Padres de la Iglesia (pensadores, a menudo obispos, que van del sIII al XII). También muy amados por nosotras.

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 LA  REFORMA  MONÁSTICA  DE  LOS  SIGLOS  X-XI

S. Benito de Aniana (sVIII-IX), hijo de Montpellier, es hizo monje después de haber servido en la corte de Carlomagno.

Hombre de cultura, y conocedor de muchas Reglas monásticas que él mismo recopiló en el “Codees Regularum”, enriqueció notablemente las enseñanzas de S. Benito. Gracias al celo inteligente de este monje carolingio, que la Regla benedictina devino universal.

Esta doble “paternidad” de los dos Benitos, ha hecho del benedictinismo uno de los creadores de la Europa medieval. El monaquismo experimentó una expansión tan grande, que podemos afirmar que la Regla de S. Benito formó la mayoría de los que  rigieron los destinos de aquella Europa.

En el sX tenemos, sobretodo, la influencia de Cluny, con 5 Santos abades que se sucedieron durante dos siglos. (Cluny llegó a contar con 1.450 monasterios bajo su jurisdicción)

Al final del sXI S. Bernardo fundó la Orden cisterciense que se propuso seguir la Regla de S. Benito con una nueva fidelidad.

La sociedad de los inicios del movimiento cisterciense era mayoritariamente campesina. Una situación semejante a la del sVI, cuando S. Benito escribió la Regla. Así, mientras Benito de Aniana sintonizó la doctrina del Padre de los monjes con el ambiente cultural de las ciudades, S. Bernardo la devolvió al mundo rural de donde había salido. Éste fue el motivo de la gran expansión de los monjes blancos durante los sXII-XIV. Dejando los “Scriptoria”, los hijos de S. Bernardo se dedicaron al cultivo de las tierras.

Una reforma pues, fruto de una época y de una cultura, pero que creó una distinción entre las dos órdenes que quizás hoy ya no tiene mucho sentido.

Con todo, se puede decir que la diferencia en este momento es más formal que real. Puesto que, gracias a Dios, después del Vaticano II los monjes blancos y los monjes negros nos sentimos plenamente hermanos.

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 SANTA  ESCOLÁSTICA  Y  EL  MONAQUISMO  FEMENINO
Juan Casiano tenía una hermana que dirigía una comunidad de mujeres en Marsella, al lado del monasterio de los monjes. Esta clase de “Monasterios gemelos”, salidos de un hermano y una hermana, se remonta hasta los orígenes del cenobitismo (sIII). Es el caso de S. Pacomio, S. Agustín, o S. Benito, cuando se aplica a las monjas la Regla de los monjes.

En el sV S. Cesáreo de Arle toma la iniciativa de escribir una Regla especial para la comunidad de monjas que había fundado su hermana. De esta “Regla de Vírgenes” (obra que le pidió 20 años de dedicación), después hizo un breve resumen para los monjes. A la muerte del obispo de Arle, el monasterio que dirigía su sobrina, que sucedió como abadesa a la hermana del santo, tenía 200 monjas.

De la vida de Sta. Escolástica (sVI) hermana gemela de S. Benito, se sabe poca cosa. Estudios recientes aseguran que formaba parte de un grupo de vírgenes que vivían en “celdas” o en las propias casas, una vida semejante a la de los monjes.

La única fuente histórica que poseemos son los cap. 33 y 34 del segundo Libro de los Diálogos de San Gregorio Magno, Papa y antiguo monje benedictino, que escribe 100 años después de la vida de los dos gemelos.

Por él sabemos que fue consagrada a Dios desde su juventud. Y nos asegura que Sta. Escolástica fue una gran “contemplativa”. Su libertad interior iba más allá de cualquier ley que se le pudiera imponer. Y el motivo es que “amaba mucho”, dice el Papa.

Siguiendo todavía la misma fuente sabemos que el día de su muerte su hermano Benito, vio que una “paloma blanca” subía al cielo. De ahí que la iconografía la pinta con una paloma. S. Benito, entonces, dispuso que el cuerpo de la hermana fuera sepultado al lado de la tumba que tenía preparada para él mismo.

Todavía hoy se venera el lugar donde descansan los dos santos.

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 VIDA  DE  SAN  BENITO  ( origen del monaquismo)

Cuando San Benito escribió la Regla, el monaquismo cristiano tenia ya 200 años de vida. Los grandes modelos bíblicos: Elías, Juan Bautista y las primeras comunidades de los Hechos, habían suscitado muchos seguidores.

Ciertamente que el Desierto de Judá estuvo poblado por los “Esenios” y Egipto por los “Terapeutas”, pero estas sectas judías de aC, habían desaparecido tiempo atrás, cuando empezaron los primeros monjes cristianos. Y tampoco los filósofos paganos llegaron a ser fuente de inspiración de la vida monástica.

S. Antonio (año 250), cerca del Nilo, es el padre de la expansión monástica que pronto se extendió a Siria, Palestina y Mesopotamia (Irak), donde se practicaban austeridades todavía más exageradas que las de los monjes egipcios.

En Capadocia (Turquía) S, Basilio puso unas bases sólidas a este tipo de vida, que S. Benito recogió y concretó en el sVI.

Nacido en Nursia (año 480), el joven Benito estudió en Roma. Pero dándose cuenta de la vida libidinosa de sus compañeros, pronto abandonó la ciudad para retirarse a la soledad de Subiaco (cerca de Tívoli)

Después de unos años de vida solitaria, algunos campesinos se le unieron y con ellos fundó 12 pequeños monasterios.

Más tarde, consolidó su obra en Montecasino (a mitad de camino entre Roma y Nápoles), donde escribió la última redacción de la Regla, y donde murió el Jueves Santo del 547 mientras oraba, de pié, en el oratorio.

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 ¿Qué parte del evangelio profundizan los benedictinos?
Aunque S. Benito no cita muchas veces el evangelio, es muy claro que la enseñanza de Jesús está en la base de su doctrina.

El "prólogo" de la Regla, que es una página importante, está escrito en torno al final del Sermón de la Montaña: la vida del monje/a tiene que consistir en "escuchar las palabras de Jesús y cumplirlas, con el fin de edificar sobre la roca." Por ello S. Benito empieza este Prólogo con una "ESCUCHA hijo" ...
Es que el Patriarca de los monjes reconoce que la primera Palabra no es en absoluto nuestra, sino de Dios que no sólo nos ha creado, sino que nos ha llamado al monasterio.

Del escuchar viene el OBEDECER. Y esta obediencia para S. Benito tiene un fundamento cristológico "quién os escucha a vosotros me escucha a Mí", repite por dos veces en el capítulo 5º. Y ese otro, tienes que escucharlo. sea el abad o el huésped, o cualquier hermano, puesto que es Cristo. Por eso recomienda al final de la Regla: "que se obedezcan mutuamente con gusto (c72).

Y sobre todo el escuchar tiene que llevar a "el AMAR a Dios con todo al corazón, toda el alma, y todas las fuerzas. Y al amar los otros como uno mismo". S. Benito detalla éste amar en una larga serie de "Instrumentos de las buenas obras" (c4), donde, entre muchos otros, encontramos las obras de misericordia de Mt. 25,36 y el amor a los enemigos de Lc. 6,27ss. Para los que a la hora de practicar este "mandamiento mayor" no sepan como empezar, estos consejos cortos y concretos de S. Benito, pueden servir de espejo. Sencillo, pero exigente.

Finalmente, S. Benito hace de la humildad la cumbre de la vida monástica, ya que sus 12 peldaños llevan a "la verdadera caridad que echando fuera todos los miedos, actúa con la fuerza que le da la estimación a Cristo."
Encuentra el modelo de este capítulo7º en el publicano del evangelio, cuando Jesús dice que "todo aquél que se ensalza será humillado, y el que se humilla será enaltecido".


No sé si sería atrevido afirmar que al ideal de humildad que S. Benito propone aquí, sólo ha llegado Cristo. Y que si algún monje/a se ha acercado a ese ideal, lo ha hecho gracias a "Él que le ha dado la fuerza".

Para los benedictinos, pues, éste es un programa que, "avanzando poco a poco y día tras día, nos quiere llegar a hacer correr con CORAZÓN LLENO, por los caminos del evangelio" (Prol 49-50).

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LOS MONASTERIOS BENEDICTINOS DE ESPAÑA

MONASTERIOS FEMENINOS
Decir que la vida monástica benedictina está en las raices de la historia de España y la llena plenamente, no és ninguna imprecisión. La geografía de nuestros monasterios es elocuente.

En los siglos VI-VIII ya encontramos 4 monasterios de monjas: Palacios de Benaver (Burgos) parece ser el más antiguo. Después se fundó Leyre (actualmente las monjas estan en Alzuza, cerca de Pamplona), después el de Jaca (entonces en Serós, cerca de S. Juan de la Peña), y finalmente el de Oviedo, fundado en el 781 por el rei Alfonso el Casto.

En los siglos IX-XIII se fundan 7 monasterios: El de las Puellas de Barcelona, el de Girona, el de Valfermoso de las monjas, el d'Alba de Tormes, de León, de S. Pedro de Dueñas (cerca de Sahagún) i el de Estella (Navarra) actualmente trasladado.

En los siglos XV-XVIII hay 7 nuevos monasterios: en Cuenca, Madrid (monestir de St. Plàcid), Toledo, Sahagún, Santiago de Compostela, La Guardia (ahora en Trasmañó), i el que ahora está en Zaragoza.

En los siglos XIX-XX se abren 9 monasterios más: el de Cuntis (Galicia), el de Oñati, el nuestro de San Benito (proveniente de las monjas de Sta. Clara y de Mataró), el de Aranda del Duero, de El Tiemblo, de Zamora, de Manacor, de la Natividad (Madrid), y el de Fuensanta (Murcia).
Los 29 monasterios actuales, tienen un total de 616 monjas (año 2.000)

MONASTERIOS MASCULINOS
El monasterio más antiguo parece ser el de Samos (Lugo). Después vienen los de Silos (sVIII), Valvanera (Logroño) y Montserrat (1.025). 

Las fundaciones más recientes son: El Paular, Lazcao y Estíbaliz (País Basc), Leyre (ahora de monjes) y El Valle de los Caídos.
Los 9 monasterios, con sus filiales, tienen 90 monjes.

La vida de todas estas monjas y monjes forzosamente tiene un eco en nuestra sociedad, aunque no salgan constantemente en los medios de comunicación. Los que vivimos en ellos, y sin ningún mérito por nuestra parte, a menudo recibimos muestras de aprecio, y no sólo por parte  de los amigos y conocidos. 
He aquí una anécdota. Hace poco nos vino a visitar la madre del chico que a veces revisava nuestros contadores de la electricidad. Había muerto de accidente a los 25 anys, y como hablaba con tanto afecto de las monjas (nunca habíamos notado nada de especial...), ella quiso conocernos para encontrar el amor del hijo desaparecido. Compartimos su dolor, realmente sorprendidas.

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¿QUÉ ES UN MONASTERIO BENEDICTINO?
El monasterio es el edificio donde viven los monjes/as.
Los monasterios acostumbran a tener un claustro (lugar de silencio), donde convergen las otras estancias: la iglesia, el refectorio (comedor), la cocina y las celdas (habitaciones individuales donde hacemos la "lectio" y dormimos).
Para los monasterios también es muy importante la biblioteca, por ser un lugar de formación, y también "la sala capitular" que es donde hacemos las reuniones comunitarias, comentando conjuntamente la doctrina de los diferentes capítulos de la Regla de Santo Benito, que es nuestra norma para interpretar la vida evangélica.
Las salas de trabajo dependen de la tarea a que se dedica cada comunidad.

Los monasterios benedictinos, pues, son las casas donde vivimos los monjes/as que seguimos la Regla de S. Benito. Y normalmente todos tienen una estructura similar.

Para nosotras estas paredes son importantes, puesto que esta es la casa donde pasamos toda la vida. Cuándo ya llevas muchos años, su misma estructura ya te dispone, en cada una de las estancias, para lo que vas a hacer allí. Tener un sitio destinado, el tuyo, siempre el mismo, con el tiempo resulta un privilegio.
Te das cuenta que Dios te espera allí , y todo te invita a encontrarlo.

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¿POR QUÉ LA MÚSICA ES TAN IMPORTANTE EN VUESTRA PLEGARIA?
El canto, como el arte, la filosofía o la poesía, dan profundidad a la vida. Expresan, de alguna manera, los sentimientos más interiores del alma humana.

La plegaria personal, en la celda, casi sin palabras, acostumbra a ser instantánea. S. Benito dice que es "breve y pura a no ser que se alargue por un don especial del Espíritu Santo". La plegaria individual, pues, acostumbra a ser hecha de multitud de pequeños instantes, en los que te parece que "tocas a Dios". Pero al Oficio Divino, y en comunidad, el canto hace que cada palabra se alargue y resuene en el corazón con una vibración especial. S. Agustín pide que hagamos de la música nuestra vida, ofreciéndonos, nosotros mismos, a Dios hechos CANTO.

Aunque hoy se ha dejado el canto gregoriano, tan ligado al latín, al menos en Cataluña, y concretamente en Montserrat, pensamos que las músicas en multitud de ocasiones acompañan admirablemente los textos.
Todos los monjes que nos han hecho los ensayos de canto, siempre han puesto el acento en el texto, que las músicas procuran profundizar.

Siempre se ha dicho que "cantar es própio de los que aman" y concretamente para la plegaria que "cantar es rogar dos veces".

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SEMEJANZAS  ENTRE  NUESTROS  MONASTERIOS
Y  LOS  DE  LA  EDAD  MEDIA
 

La estructura de nuestros monasterios se diferencia de los de la Edad Media, principalmente, en 2 aspectos: en los siglos VI-XII se impusieron los dormitorios comunes y ahora los tenemos individuales, y entonces acostumbraban a tener escritorios para copiar libros y ahora cada comunidad hace el trabajo más adecuado para los monjes/as que la forman.


Entre los monasterios de monjas algunos tienen imprentas, o encuadernación, o restauración de pergaminos ... etc. I lo que antes se hacía con plumas, ahora se usan los ordenadores.

Fuera de estos aspectos externos, creo que la espiritualidad monástica o litúrgica varía al ritmo de los tiempos. Cosa que quiere decir que se puede ser buen monje/a tanto entonces como ahora.
Y, a fin de cuentas, eso es lo importante.

Una constante en la tradición monástica de todos los siglos es el valor dado en la celda. Es famosa la calificación que hacen los Padres antiguos, con el tiempo "cella dulcescit", la celda deviene dulce.

Para entrar en la celda de una hermana tenemos la costumbre de llamar a la la puerta. Eso ya te dice que en esta pequeña habitación tú te puedes sentir bien libre. Una cualidad que la hace muy estimable, tanto a la hora de rezar como a la de organizarla.

Os bien aseguro que la celda puede llegar a ser uno de los lugares más entrañables del monasterio.

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¿POR QUÉ LOS MONJES TIENEN QUE VIVIR AISLADOS, CUANDO REALMENTE DONDE SE LOS NECESITA NO ESTÁN?
A parte que tradicionalmente los monasterios a menudo han escogido sitios retirados para romper con las atracciones de la vida fácil y cómoda en la que tiende la sociedad (S. Benito escoge montañas y S. Bernardo valles), la facilidad actual de movimientos hace que hoy sea menos importante que los monasterios estén situados en el corazón de una ciudad o en plena naturaleza, en barrior pobres o rodeados de zonas residenciales. Lo interesante es que en lugar "de alejarse del mundo, huyan con el mundo", estén donde estén.

Si antes los monasterios rurales acostumbraban a situarse en los bordes de los caminos, con el fin de servir de albergues o de hospitales, hoy también fuera de las ciudades es posible acoger personas necesitadas material o espiritualmente.

Nosotras creemos que el mundo nos necesita también en lugares  retirados, donde respirar la paz necesaria para reencontrarse uno mismo delante de Dios. Por otra parte, aunque estuviesses en el rincón más alejado, cada día es más fácil entrar en CAMINOS SOLIDARIOS con los menos favorecidos. La misma informática nos lo puede facilitar.

¿Me permitís poner un ejemplo muy relacionado con nuestro monasterio actual?
Muchos de vosotros recibíis por un medio u otro los Power Points que hacemos cada semana sobre los evangelios de los domingos. Pero lo que os puede resultar más sorprendente es saber la divulgación que tienen. Diariamente recibimos correos con agradecimientos o peticiones, para entrar en las listas. Y no sólo de nuestro país, sino también de otros continentes, entre gente "religiosa" o también por parte de grupos  marginales o más alejados.

¿Es sólo pan material lo que el mundo necesita?

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COMO ROGAR EN UN MUNDO INDIFERENTE
Claro está que rogar es dialogar con Dios, y todas las circunstancias, buenas o adversas, nos pueden ayudar.

También la indiferencia de nuestro mundo, por lo tanto, nos puede llevar a uno acercarnos a Dios, poniendo en sus manos de Padre la superficialidad de todos aquéllos que Él ama "con un amor inmenso". Aparte que la indiferencia de los otros también puede ser mirada como un estímulo para acercarnos a Dios o a Jesús, alabando y agradeciendo lo que ha hecho por nosotros, en nombre de tantos que lo olvidan.

Cuándo amas, no sólo te duele que los otros no valoren a la persona amada, sino que aun tienes más interés en decirle, una y mil veces, tu predilección por ella. Es que la PLEGARIA no depende tanto de lo que dicen o hacen los demás, sino de la capacidad de amor a Dios que Él ha puesto en nuestro corazón, y que nosotros tenemos que ir avivando cada día. Quién no dedica tiempo a la plegaria, incluso cuando le parece que no encuentra a Dios, fácilmente se dejará llevar por lo que le puede resultar más "divertido".

Todo el mundo sabe la anécdota que está al inicio de la conversión de S. Ignacio de Loyola. Dice, él mismo: "cuándo leo libros de caballerías, de momento me lo paso muy bien, pero después me queda un vacío inmenso. En cambio después de pensar en las cosas de Dios siento un gozo inexplicable".
Antes de ponerte a rogar es posible que tengas ganas de hacer muchas otras cosas aparentemente mucho más necesarias, pero después sientes la insatisfacción. Y al contrario, todos sabemos el gozo intenso, y la paz que sentimos, después de haber hablado un rato con Dios.

Con todo, vale la pena decirlo, ésta tan extendida indiferencia de tanta gente, puede ser más aparente que real. Bajo una capa de "bueno vivir", se puede esconder un corazón lleno de amor desinteresado, que en definitiva viene de Él, lo vivan conscientes o no.

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LA DIRRECCIÓN ESPIRITUAL
Hoy más que de "dirección espiritual", hablamos de acompañamiento. Y no es cuestión sólo de vocabulario, sino de diálogo fraterno entre personas que buscan conjuntamente la voluntad de Dios.
Es que el cimiento de nuestra obediencia, pasando por los hombres/mujeres que son sus representantes, lo tenemos en Dios, que es el Señor de todos.

Eso no saca que, tanto a nivel personal como comunitario, la decisión final quede en manos del abad/abadesa.

Los monasterios benedictinos acostumbramos a practicar el "guiaje" a través del propio abad/abadesa. Y San Benito dice que los monjos/as tienen que encontrar gusto en qué él/ella los rija. Quiere decir que entre subordinados y superiores hay una relación de cordialidad y confianza. No muy distinto de lo que podríamos decir "amistad".

Es que en el propio monasterio, la abadesa tiene la misma autoridad que tiene el abad entre los monjes. Quiero decir que los asuntos de la propia casa, tanto espirituales como materiales, se deciden en el interior de la comunidad. No por imposiciones de fuera. Sin menos valorar los consejos que puedan llegar del exterior.

El guiaje, pues, es asunto de la abadesa. Sin excluir que haya hermanas de juicio, de quienes también sean muy queridas las correcciones, o las palabras de aliento.

Nosotras nos inclinamos a pensar que el acompañamiento entre personas del mismo sexo, y con quien compartes el día a día, es mejor que a través de personas más lejanas que desconociendo tu propio contexto fácilmente pueden ser engañadas.
¿O no?

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